martes, 13 de noviembre de 2018

Pierre Dardot en Uruguay






UN PECULIAR PENSAMIENTO CRÍTICO
Agustín Courtoisie


Ni anarquistas, ni estatistas. Defensores de lo público no estatal. Promotores del autogobierno en todos los niveles de la sociedad. El sociólogo Christian Laval y el filósofo Pierre Dardot constituyen un dúo singular de pensadores franceses que fundan en 2004 el grupo Question Marx para romper varios moldes del pensamiento crítico y estimular prácticas sociales autogestionarias.
 
Uno de ellos, Pierre Dardot, visitó el Uruguay hace unas semanas. Dictó conferencias en varias instituciones, concedió entrevistas y realmente vale la pena recorrer algunos ejes conceptuales de sus obras en coautoría más conocidas. Un consejo: para aprovechar estas propuestas, no conviene  aplicar el “diccionario predictivo” como el que solemos usar al escribir en nuestros celulares, sino abrirse a conceptos distintos, a algo nuevo que queda por fuera de los sentidos habituales de las palabras. Siempre hay más opciones que aquellas entre las cuales nos apuran a elegir.
 
En las líneas que siguen presentaré algunos de los libros de Laval y Dardot, para culminar luego con una entrevista a éste último autor, durante la cual se liberaron varios chisporroteos polémicos y puntualizaciones sobre la política contemporánea,  que a veces pueden pasar desapercibidas en las páginas de talante más académico. En el comentario brevísimo de cada libro no sigo un orden cronológico: la construcción lógica a veces debe ceder ante la apropiación psicológica y subjetivamente articuladora de los temas.


Competencia como norma

Comencemos por  La sombra de Octubre (1917-2017). Leemos allí: “Los bolcheviques nos enseñaron cómo la revolución no debe hacerse” (Laval y Dardot, 2017b, p. 9). Ese epígrafe de Piotr Kropotkin es la primera cachetada que recibirá el lector desprevenido que quizás esperaba una piadosa nostalgia  por aquellos días que estremecieron al mundo, cuando todo era esperanza. Un párrafo extenso de Cornelius Castoriadis en la otra punta del libro, podría terminar por desconcertar si no se presta atención a lo que fluye con aires libertarios durante todo el desarrollo: “De la empresa bolchevique no queda ni quedará más que un inmensa acumulación  de cadáveres torturados, la creación inaugural del totalitarismo, la perversión del movimiento obrero internacional, la destrucción del lenguaje –y la proliferación en el mundo de varios regímenes de esclavitud sanguinaria–. Aparte de todo esto, un ejemplo para reflexionar sobre este siniestro contraejemplo de lo que no  es una revolución” (citado por Laval y Dardot, 2017b, p. 191). Sacado fuera de contexto, ese párrafo es desequilibrado, si no se mencionan los demás horrores del mundo, producto de la razón imperial y la razón colonial. Pero es un botón de muestra de las dificultades de encasillar a Laval y Dardot, y para entender por dónde van y vienen los tiros.
 
Los impulsos generosos traicionados a lo largo del tiempo (o invisibilizados por la sombra del título) conducen a los autores a reivindicar, entre otras, a la Revolución mexicana de 1910, “una revolución social olvidada” (Laval y Dardot, 2017b, pp. 150 y ss.) y a la Revolución española, en campo republicano, durante la Guerra civil a partir de 1936; “una revolución social disimulada” por el mundo pese a sus notables logros.
 
En cuanto a La nueva razón del mundo. Ensayo sobre la sociedad neoliberal (Laval y Dardot, 2013), los relampagueos conceptuales de sus páginas se suceden de modo vertiginoso: “El neoliberalismo, antes que una ideología o una política económica es, de entrada  y ante todo, una racionalidad;  y que, en consecuencia, tiende a estructura y a organizar, no sólo la acción de los gobernantes, sino también la conducta de los propios gobernados. La racionalidad neoliberal tiene como característica principal la generalización de la competencia como norma de conducta y de la empresa como modo de subjetivación” (Laval y Dardot, 2013, p. 15).
 
Si alguien decidiese incorporar a la bibliografía de un curso este libro, yo recomendaría focalizar la Parte III, Capítulo 9, “La fábrica del sujeto neoliberal”. Los asuntos parecen de un seminario de marketing pero se trata de una serie de retratos conceptuales feroces, que no dejan títere con cabeza: “La ascesis del rendimiento”; “El riesgo: una dimensión de existencia y un estilo”; “El sufrimiento en el trabajo y la autonomía contrariada”; “La erosión de la personalidad”; “La desmoralización”; “La depresión generalizada”; “La perversión ordinaria”; “El goce de sí del neosujeto”, etcétera (Laval y Dardot, 2013, pp. 325-379). Como prueba adicional de resistencia a las provocaciones con efectos sísmicos, el lector debería intentar dar respuesta al demoledor y último tramo de “Conclusiones”: “El agotamiento de la democracia liberal” : “En contra de lo que pensaban los economistas clásicos, el mercado se presenta, no como algo naturalmente dado , sino como una realidad construida que requiere, en cuanto tal, la intervención activa del Estado, así como la instauración de un sistema de derecho específico” (Laval y Dardot, 2013, p. 383).

Una de cal y otra de arena, parece ser la técnica favorita de Laval y Dardot. Por ejemplo, en La pesadilla que no acaba nunca (2017 a), expresan: “Para nosotros la neoliberalización acelerada de las sociedades no es un destino fatal” (Laval y Dardot, 2017 a, p. 14). Pero a renglón seguido evaporan las esperanzas concretas que podrían conjeturarse: “La lógica minoritaria de lo común aún no ha encontrado su expresión de masas, sus marcos institucionales o su gramática política. Tan solo estamos al principio de una nueva configuración revolucionaria . Y este retraso nos inquieta. La izquierda llamada ‘radical’ o ‘crítica’ tropieza y a veces recula. También sucede que capitula frente al adversario, como Syriza, en Grecia, en 2015” (pp.14-15).
 
Quienes estén deseosos de creer arrimarán su leño la brasa esperanzadora de este capítulo: “El experimento de lo común contra la expertocracia”. Sin embargo, el balde de agua fría llega pronto con una suerte de “…que se vayan todos”: “No hay nada que esperar de los partidos y aparatos que se disputan el reconocimiento del Estado y esperan cargos y subvenciones. Para tener posibilidades de ver la luz, la elaboración de una alternativa sólo puede venir desde abajo, es decir de los ciudadanos mismos” (p. 159).  Insisten Laval y Dardot  en ese concepto cuando juzgan con desconfianza la evolución de  Podemos en España: “Abstraerse de este despliegue de energía del movimiento de las plazas y separar el nacimiento de Podemos  de esta ‘puesta en movimiento’ de toda la sociedad es condenarse a perder lo esencial. Y toda tentativa de reproducir el ‘esquema español’  desde arriba está condenado al fracaso. Lo que está en juego, más allá el auge electoral de 2015, es la peligrosa prevalencia de la lógica de la representación y de la centralización sobre la lógica de la igualdad en la participación o, por decirlo otra vez con las palabras de Amador Fernández-Savater, la prevalencia del teatro sobre la piel” (p. 167).
 
Agregan unas líneas más adelante: “El caso de Grecia merece otra vez toda nuestra atención. Una de las grandes debilidades del gobierno de Syriza fue la de dejarse encerrar en un reparto de papeles de lo más clásico, precisamente el que impone la lógica del teatro: los gobiernos ocupan el papel de ‘actores’  en la escena y solicitan los sufragios de los ciudadanos reducidos al rol no menos clásico de ‘espectadores’ del teatro político (pp. 167-168). Un mérito que no puede negarse a La pesadilla que no acaba nunca es la soltura con la que los autores pasan del análisis teórico de perspectivas como las de Ernesto Laclau, o las de Hardt y Negri, al relato pormenorizado de lo ocurrido en España con Podemos (aún con proyecciones positivas) y en Grecia con Syriza (hoy considerado un caso de resignación de la izquierda a las presiones de la institucionalidad neoliberal global).


El ser social es fuerza

La obra más imponente de Laval y Dardot por su densidad propositiva, su lucidez en materia de filosofía política, y su vívida fenomenología de movimientos participativos, es sin duda Común. Ensayo sobre la revolución en el siglo XXI (2015). En la Introducción, “Lo común, un principio político”, declaran muy expresivamente: “La presente obra quiere identificar el principio político de lo común como el sentido de los movimientos, luchas y discursos que, estos últimos años, se han opuesto a la racionalidad neoliberal casi en todo el mundo. Los combates por la ‘democracia real’, el ‘movimiento de las plazas’, las nuevas ‘primaveras’ de los pueblos, las luchas de los estudiantes contra la universidad capitalista, las movilizaciones por el control popular  de la distribución de agua, no son acontecimientos caóticos y aleatorios, erupciones accidentales y pasajeras, tumultos dispersos y sin finalidad. Esas luchas políticas obedecen a la racionalidad política de lo común, son búsquedas colectivas de formas democráticas  nuevas” (p. 24).
 
En la primera parte de Común, “La emergencia de lo común” se reconstruye el recorrido histórico del principio de lo común, y se critican las concepciones  que le son adversas. En la segunda parte, “Derecho e institución de lo común”, se parte de la base de que “lo peor que se puede hacer es dejar el derecho en manos de quienes tienen por profesión dictarlo (…) el derecho es en cuanto tal un campo de lucha” (p. 25).  En la tercera y última parte, se esbozan nueve propuestas políticas, entre ellas, “Hay que oponer el derecho de uso al de propiedad”; “Lo común es el principio de la emancipación del trabajo”; “Lo común debe fundar la democracia social”; “Los servicios públicos deben convertirse en instituciones de lo común”, entre otras.
 
Veamos algunos otros conceptos sustanciosos: “Lo común define una norma de inapropiabilidad” (p. 664).  “Este libro se dedica a explorar  esta significación política de las luchas contemporáneas contra el neoliberalismo” ( p. 25). Definiciones útiles: “Comuna”, “nombre del autogobierno local”; “comunes”, “el nombre de los objetos de naturaleza  muy diversa de los que se ocupa la actividad colectiva de los individuos”; “común”, “es propiamente  el principio que anima esta actividad y que preside al mismo tiempo la construcción de esa forma de autogobiernos” (p. 25). Siguiendo a Proudhon afirman: “Es el vínculo social  en cuanto tal la fuente de toda riqueza, el que está en el origen de toda actividad económica y de toda fecundidad intelectual y espiritual”. Y sentencian: “El ser social es fuerza” (p. 237).


Autogobierno en todo nivel

En un mail del martes 23 de octubre, Pierre Dardot cumplió su promesa de contestar algunas inquietudes mías sobre sus posturas políticas y su obra junto a Christian Laval. Yo le había propuesto una suerte de entrevista ping-pong, que otorgara algo de frescura a la panorámica filosófica que tenía previsto escribir, luego de su reciente visita al Uruguay. Me escribe entonces: “Encontrará adjunta una respuesta a las siete preguntas que me hizo. Intenté ser lo más breve posible, pero algunas preguntas mencionaban ejemplos, situaciones y autores muy diferentes. Así que tuve que poner los puntos sobre las ‘íes’ y entrar en detalles”.  El tono tan disperso como provocativo de las interrogantes había sido hecho adrede, pero me sorprendió gratamente la agudeza polémica de sus respuestas y la luz que arroja sobre sus perspectivas  políticas concretas. Vaya si puso los puntos sobre las “íes”, Monsieur Dardot.

Agustín Courtoisie:  El  pasado 16 de octubre la France insoumise y su líder Jean-Luc Mélenchon sufrieron un ataque policial y judicial poco frecuente en Europa. En América Latina se persigue a Rafael Correa (Ecuador), Lula (Brasil), Cristina Fernández de Kirchner (Argentina) ¿Hay algo en común entre todos estos casos?

Pierre Dardot: Es un hecho que los gobiernos neoliberales tienden a explotar el poder judicial (Corte Suprema, Fiscalía, etc.) con el propósito de intimidar políticamente a sus oponentes. Pero esta instrumentalización no debe dar la impresión de que todos los casos que usted cita pertenezcan a la misma "persecución" orquestada por un "Estado mayor" centralizado. Las situaciones son muy diferentes. La búsqueda ordenada por la Fiscalía representa innegablemente una puesta en escena de Macron contra lo que él percibe como su principal rival para el poder. Pero la reacción de Jean-Luc Mélenchon ante el fiscal ("la República soy yo", "mi persona es sagrada") dio la desafortunada impresión de querer estar por encima del derecho común que exige a todos los partidos rendir de modo transparente sus cuentas de campaña. En el caso de Lula, obviamente es una operación para retirarlo de la competencia electoral para la presidencia. En cuanto a Rafael Correa, tenga en cuenta que su propio sucesor ahora pretende distanciarse de la administración del gobierno que ha heredado. De manera más general, uno debe desconfiar de todas las amalgamas apresuradas que solo aumentan la confusión (del tipo "post-neoliberalismo" para alistar bajo la misma pancarta Chávez, Correa, Lula, Bachelet, etc.).

AC:  En su libro La sombra de Octubre (2017) usted y Christian Laval distinguen entre el comunismo de Estado y el comunismo sin Estado. Allí proponen, en lugar del proteccionismo de Estado, favorecer el desarrollo de una capacidad de autoprotección. ¿Puede señalar ejemplos actuales y específicos?

PD: Tomamos esta distinción de Víctor Serge para justificar el uso de la expresión "comunismo de Estado" que algunos consideran contradictorio por el hecho de que el comunismo sería necesariamente sin un Estado. Pero no estamos a favor de una "abolición del Estado", a la manera de los anarquistas, ni del estatista que hace del Estado el centro de la vida social. Abogamos por el establecimiento de un nuevo tipo de Estado basado en los comunes. Ni anarquismo, ni estatismo, sino autogobierno colectivo en todos los niveles de la sociedad. Es por eso que tomamos de Joan Subirats, uno de los inspiradores de "Barcelona en Común", la idea de un "movimiento de protección que genera autonomía". Destaca con razón que es "una de las claves del movimiento de los comunes" y que es contradictoria con "la tradición centrada en el Estado". Esta es la idea de lo público no estatal: el municipio de Barcelona ha otorgado contratos de arrendamiento por 100 años a asociaciones de vecinos para la gestión de sitios para cooperativas de vivienda en lugar de planificar la construcción de viviendas públicas de propiedad estatal.

AC: También en La sombra de Octubre está clara la condena del comunismo burocrático y autoritario, enfatizado desde el epígrafe inicial de Kropotkin hasta el epígrafe de Cornelius Castoriadis en el capítulo 5. Pero ¿es posible defender a los más vulnerables sin un Estado nacional fuerte y organizado que resista la mundialización?

PD: Desde nuestro punto de vista, es ilusorio tratar de "defender a los más vulnerables" por medio de un "Estado nacional fuerte" en la medida en que la lógica del Estado-nación es históricamente una lógica propietaria, jerárquica y patriarcal. Además, en los últimos años, el Estado-nación ha demostrado cuánto se ha convertido en un actor neoliberal por derecho propio, incluso en países cuyos gobiernos afirman haber roto con el neoliberalismo. La lógica productivista y extractivista continuó prevaleciendo en el Ecuador con Correa, en Brasil con Lula (especialmente durante el segundo mandato) y Venezuela en una forma particularmente autoritaria con Chávez y Maduro. Es por esto que una transformación radical del Estado no puede provenir de dentro del  Estado, sino de la extensión y el refuerzo del movimiento autónomo de los comunes.

AC:  En la tercera parte de Común  (2015), se enumeran nueve propuestas políticas. Entre ellas, se busca, por ejemplo, construir una política de lo común, oponer el derecho de uso a la propiedad, instituir la empresa común, comprender que lo común debe fundar la democracia social, etcétera. ¿No se trata allí de una lista de fines en vez de una lista de medios eficaces?

PD: De hecho, estas propuestas políticas establecen objetivos en el camino de la construcción de una sociedad común. Por ejemplo, la acción de devolver el derecho de uso contra el derecho de propiedad como un derecho exclusivo y absoluto constituye un objetivo de ir más allá de la lógica propietaria. Pero al mismo tiempo, este objetivo corresponde a demandas y experimentos prácticos implementados aquí y ahora en la lucha contra el capitalismo neoliberal (por ejemplo, hacer que un derecho de uso colectivo prevalezca sobre ciertas tierras o ciertos lugares). En este sentido, es necesario romper con el patrón tenaz según el cual la elección de los medios sería una táctica pura. Los medios solo son válidos si hacen que el final esté presente, aquí y ahora, en lugar de devolverlo a un futuro indefinido. Los medios no son instrumentos, "vienen con" el fin y nunca son independientes de él.

AC: En Común, el lector latinoamericano habituado a las ciencias sociales y políticas puede advertir que en las referencias predominan los autores franceses, los clásicos del marxismo, los europeos en general, pero no se menciona jamás a filósofos políticos como John Rawls, Robert Nozick, Ronald Dworkin.  ¿Es una opción deliberada?

PD:  Por nuestra parte, esta falta de mención es de hecho deliberada. Nos referimos a la concepción de la propiedad privada de Nozick en La nueva razón del mundo, pero fue para mostrar mejor que esta concepción estaba muy alejada de la de Locke, a pesar de una referencia insistente a ella. Por otro lado, no se menciona a este autor ni a los otros dos en Común por una razón simple y buena: ninguno de estos autores nos ayuda de ninguna manera a desarrollar una alternativa al capitalismo neoliberal. Nozick, porque es libertario, Rawls y Dworkin porque son parte de una controversia que rechazamos en sus términos: la que enfrenta a los liberales y los comunitaristas. Lo que entendemos como “común” no presupone ni el sujeto racional aislado  de los liberales, ni la comunidad de tradición y cultura de los comunitaristas. Como principio, requiere la participación conjunta en la misma actividad práctica colectiva, la de la producción de las reglas de uso. El sujeto colectivo de lo común no preexiste a esta actividad. Lejos de ser el punto de partida, es un efecto.

AC: En La pesadilla que no termina nunca (2016) usted y Christian Laval entienden por “neoliberalismo” algo distinto de la acepción corriente del término. Lo analizan como una “razón-mundo” que propaga la lógica del capital hacia todas las relaciones sociales. No es un sistema de “partido único” pero sí de “razón política única”. ¿Qué papel juegan en esto los medios masivos de comunicación?

PD: Hablamos muy precisamente de una "razón mundial" para indicar que es una racionalidad que no conoce límites y que cruza todas las relaciones sociales. Esta racionalidad es implementada por múltiples actores. En nuestra opinión, los principales medios de opinión y entretenimiento son un componente esencial de lo que llamamos el "bloque oligárquico neoliberal". Esto es particularmente cierto con respecto a la experiencia económica prevaleciente que ejerce una función política real al recordar a los gobiernos cuando es necesario si  se desvían un poco de la normalidad neoliberal. Sin embargo, se debe tener cuidado de cualquier ataque indiscriminado contra "periodistas", muchos de los cuales están tratando de hacer su trabajo de manera honesta e independiente (como es el caso de Mediapart en Francia).

AC: ¿Qué nos enseñan hasta hoy las experiencias de Podemos en España y Syriza (Coalición de la Izquierda Radical) en Grecia?

PD: Son dos experiencias muy diferentes. La de Podemos fue iniciada desde arriba por un núcleo de académicos que canalizaron las aspiraciones nacidas en 2011 del movimiento de los indignados del 15M. Hoy está claro que Podemos, después de renunciar a la postura de "centralidad" (ni derecha, ni izquierda), está en proceso de normalización política y está cada vez más integrado en el juego de los partidos. La experiencia de Grecia fue impulsada por Syriza, una coalición de pequeños partidos de inspiración marxista que no resistieron la "prueba del poder": después del fracaso de julio de 2015, el gobierno de (Alexis) Tsipras se hizo cargo de los planes de la Troika* e impuso un paquete de austeridad sin precedentes al pueblo griego. En ambos casos, la estrategia de "conquistar el poder del Estado" reveló sus límites insuperables. La transformación social implica una ruptura con esta estrategia.
_______
* Dardot alude a la Comisión Europea, el Banco Central Europeo  y el Fondo Monetario Internacional.


Referencias


Todas las ediciones en español de las obras de Christian Laval y Pierre Dardot corresponden a Editorial Gedisa, Barcelona.

Laval, C. y Dardot, P. (2013). La nueva razón del mundo. Ensayo sobre la sociedad neoliberal.
_________________ (2015). Común. Ensayo sobre la revolución en el siglo XXI.
_________________ (2017a).  La pesadilla que no acaba nunca. El neoliberalismo contra la democracia.
_________________ (2017b). La sombra de Octubre (1917-2017).


“Pierre Dardot. Un peculiar pensamiento crítico” fue publicado originalmente en Revista Relaciones, Nro. 414, Noviembre 2018, Montevideo, págs. 5-7. 







Réponses aux questions d’Agustín Courtoisie (Uruguay)

QUESTIONNAIRE


...Jean-Luc Mélenchon
 
1. Le 16 octobre, la France insoumise et Jean-Luc Mélenchon ont subi une attaque policière, judiciaire et politique d'une ampleur inédite en Europe. En Amérique latine, Rafael Correa (Équateur), Lula (Brésil) et Cristina Fernández de Kirchner (Argentine) ont été persécutés.
Y a-t-il quelque chose en commun entre tous ces cas?

Il est de fait que les gouvernements néolibéraux ont tendance à instrumentaliser le pouvoir judiciaire (Cour suprême, Parquet, etc.) à des fins d’intimidation politique de leurs opposants. Mais cette instrumentalisation ne doit pas donner à penser que tous les cas que vous citez relèvent d’une même « persécution » orchestrée par un « état-major » centralisé. Les situations sont très différentes. La perquisition ordonnée par le Parquet représente indéniablement une mise en scène montée par Macron contre celui qu’il perçoit comme son principal rival pour le pouvoir. Mais la réaction de Jean-Luc Mélenchon face au procureur (« La République c’est moi », « ma personne est sacrée ») a donné la fâcheuse impression que ce dernier se situait au-dessus de la loi commune qui fait obligation à tous les partis de rendre leurs comptes de campagne transparents. Dans le cas de Lula il s’agit de toute évidence d’une opération visant à l’écarter de la compétition électorale pour la présidence. Quant à Rafael Correa,  notons que son propre successeur entend maintenant prendre ses distances vis-à vis de la gestion  gouvernementale dont il a hérité. De manière plus générale, il convient de se défier de tous les amalgames hâtifs qui ne font qu’ajouter à la confusion (du type « post-néolibéralisme » pour enrôler sous une même bannière Chavez, Correa, Lula, Bachelet, etc.).



…à propos de L’ombre d’Octobre (2017)


2. Dans ce travail, une distinction est faite entre le communisme étatique et le communisme sans État. Au lieu du protectionnisme d'État, il est proposé de favoriser le développement d'une capacité d'autoprotection. Pouvez-vous citer des exemples courants et spécifiques?


Nous reprenons cette distinction à Victor Serge pour justifier l’emploi de l’expression « communisme d’Etat » que d’aucuns jugent contradictoire au motif que le communisme serait nécessairement sans Etat.  Mais pour notre propre compte nous ne sommes pas partisans d’une « abolition de l’Etat », à la manière des anarchistes, ni des étatistes qui font de l’Etat le centre de la vie sociale.  Nous plaidons pour  l’établissement d’un nouveau type d’Etat fondé sur les communs. Ni anarchisme, ni étatisme, mais autogouvernement collectif à tous les niveaux de la société. C’est pourquoi nous reprenons à Joan Subirats, l’un des inspirateurs  de « Barcelone en Commun», l’idée  d’un « mouvement de protection qui génère de l’autonomie ». Il souligne très justement qu’elle est « l’une des clés du mouvement des communs » et qu’elle est contradictoire avec « la tradition centrée sur l’Etat ». C’est l’idée d’un public non étatique : la municipalité de Barcelone a accordé des baux de 100 ans à des associations de quartier pour la gestion de sites  destinées à des coopératives d’habitation plutôt que de programmer la construction de logements publics appartenant à l’Etat.



3.  Dans L'ombre d'Octobre, la condamnation du communisme bureaucratique et autoritaire est claire, soulignée depuis l'épigraphe initiale de Kropotkine jusqu'à l'épigraphe de Cornelius Castoriadis au chapitre 5. Mais est-il possible de défendre les plus vulnérables sans un État national fort et organisé pour résister à la mondialisation?


De notre point de vue, il est illusoire de chercher à « défendre les plus vulnérables » au moyen d’un « Etat national fort » dans la mesure où la logique de l’Etat-nation est historiquement une logique  propriétaire, hiérarchique et masculiniste. De plus, ces dernières années, l’Etat-nation a montré à quel point il était devenu un acteur néolibéral à part entière, même dans des pays dont les gouvernants prétendaient avoir rompu avec le néolibéralisme. La logique productiviste et extractiviste a continué à prévaloir en Equateur avec Correa, au Brésil avec Lula (surtout pendant le second mandat) et au Venezuela sous une forme particulièrement autoritaire avec Chavez et Maduro. C’est pourquoi une transformation radicale de l’Etat ne pourra pas venir de l’intérieur de l’Etat, mais de l’extension et du renforcement du mouvement autonome des communs.


…à propos de Commun (2014)


4. Dans la troisième partie du livre, neuf propositions politiques sont énumérées. Parmi eux, nous cherchons, par exemple, à construire une politique du commun, à opposer le droit de propriété à la propriété, à instituer l'entreprise commune, à comprendre que le commun doit fonder la démocratie sociale, etc. N'y a-t-il pas une liste d'objectifs au lieu d'une liste de moyens efficaces?

En effet, ces propositions politiques définissent des objectifs sur la voie de la construction d’une société du commun. Par exemple, l’action de retourner le droit d’usage contre le droit de propriété en tant que droit exclusif et absolu constitue un tel objectif de dépassement de la logique propriétaire. Mais, en même temps, cet objectif correspond à des revendications et des expérimentations pratiques mises en œuvre ici et maintenant dans la lutte contre le capitalisme néolibéral (par exemple, pour faire prévaloir un droit d’usage collectif à propos de certaines terres ou de certains logements). Il faut rompre à cet égard avec le schéma tenace selon lequel le choix des moyens relèverait de la pure tactique. Les moyens ne valent que s’ils rendent la fin présente, ici et maintenant, au lieu de la renvoyer à un avenir indéfini. Les moyens ne sont pas des instruments, ils « viennent avec » la fin et ne sont jamais indépendants d’elle.


5. Dans Commun, le lecteur latino-américain habitué aux sciences sociales et politiques peut remarquer que, dans les références prédominantes, les auteurs français, les classiques du marxisme, les Européens en général, ne mentionnent jamais les philosophes politiques tels que John Rawls, Robert Nozick, Ronald Dworkin. Est-ce une option délibérée?


Pour notre propre part, cette absence de mention est en effet délibérée. Nous avons fait référence à la conception de la propriété privée défendue par Nozick dans La nouvelle raison du monde, mais c’était pour mieux montrer que cette conception était très éloignée de celle de Locke en dépit d’une référence insistante à ce dernier. En revanche il n’est question ni de cet auteur ni des deux autres dans Commun pour une simple et bonne raison : aucun de ces auteurs ne nous aident en quoi que ce soit à élaborer une alternative au capitalisme néolibéral. Nozick parce qu’il est libertarien, Rawls et Dworkin parce qu’ils s’inscrivent dans une controverse dont nous refusons jusqu’aux termes : celle qui oppose libéraux et communautariens. Le commun tel que nous l’entendons ne présuppose ni le sujet rationnel isolé des libéraux ni la communauté de tradition et de culture des communautariens. Comme principe, il requiert la coparticipation à une même activité pratique collective, celle de la production  des règles de l’usage. Le sujet collectif du commun ne préexiste pas à cette activité. Loin d’en être le point de départ, il en un effet.


…à propos de Ce cauchemar qui n’en finit pas (2016)


6. Vous et Christian Laval comprenez par "néolibéralisme" quelque chose de différent du sens ordinaire du terme. Ils l’analysent comme un "monde de raison" qui propage la logique du capital vers tous les rapports sociaux. Ce n'est pas un système "à parti unique" mais un système de "une seule raison politique". Quel rôle jouent les médias de masse à cet égard?

Nous parlons très exactement d’une « raison-monde » pour signifier qu’il s’agit d’une rationalité qui ne connaît pas de limite et qui traverse toutes les relations sociales. Cette rationalité est mise en œuvre par de multiples acteurs. Les grands medias d’opinion et de divertissement constituent à nos yeux une composante  essentielle de ce que nous appelons le « bloc oligarchique néolibéral ». Ceci vaut tout particulièrement de l’expertise économique dominante qui exerce une véritable fonction politique en rappelant au besoin à l’ordre les gouvernements eux-mêmes lorsqu’ils s’écartent un tant soit peu de la normalité néolibérale. Il faut cependant se garder soigneusement de toute attaque indiscriminée contre les « journalistes », dont beaucoup cherchent à faire leur travail en toute honnêteté et indépendance (comme c’est le cas de Mediapart en France).



7. Qu'est-ce que les expériences de "Podemos" (Espagne) et de Syriza (Grèce) nous enseignent jusqu'à aujourd'hui?


Ce sont là deux expériences très différentes. Celle de Podemos a été initiée d’en haut par un noyau d’universitaires qui a su canaliser à son profit électoral les aspirations nées en 2011 du mouvement des Indignés du 15M. Aujourd’hui  force est de constater que Podemos, après avoir renoncé à la posture de la « centralité » (ni droite ni gauche), est en voie de normalisation politique et s’intègre toujours davantage dans le jeu des partis. Celle de la Grèce a été impulsée par Syriza, une coalition de petits partis d’inspiration marxiste qui n’a pas résisté à l’« épreuve du pouvoir » : après la volte-face de juillet 2015, le gouvernement de Tsipras  s’est fait le relais des plans de la Troïka et a imposé une cure d’austérité sans précédent au peuple grec.  Dans les deux cas la stratégie de « conquête du pouvoir d’Etat » a révélé ses insurmontables limites. La transformation sociale implique une rupture avec cette stratégie.


Pierre Dardot












lunes, 29 de octubre de 2018

BRASIL: DUDAS RAZONABLES


VOTO ELECTRÓNICO: RICHARD STALLMAN / JOAQUIN SORIANELLO / ARIEL GARBAZ / BEATRIZ BUSANICHE / AMILCAR BRUNAZO FILHO




Hace tres meses el favorito era Lula.*¿Ahora la gente se dio vuelta por esta diferencia? Existen algunas dudas razonables sobre lo ocurrido si ponemos  el foco en las vulnerabilidades del voto electrónico.

El voto electrónico se usa en pocos países del mundo y lo han prohibido en forma expresa Alemania, Holanda y Austria. En 2017, Richard Stallman, impulsor del software libre, advirtió sobre la facilidad del fraude con el voto electrónico (Stallman, 2017). Técnicos independientes como Joaquin Sorianello se pronunciaron también contra el voto electrónico (Sorianello, 2016).

En 2018, el perito forense Ariel Garbaz advirtió la imposibilidad de auditar el software del voto electrónico en Brasil. Antes de lamentar o festejar, ¿no habría que investigar un poco?


https://twitter.com/GarbarzAriel/status/1049105474489110529


En realidad, existen muchas otras cosas técnicas a considerar. En una entrevista con Kontra Info, la referente de la Fundación Vía Libre (Argentina), Beatriz Busaniche, declaró que “está técnicamente demostrado que es imposible construir un sistema de voto electrónico que respete al mismo tiempo los principios del secreto, la integridad y la auditabilidad”. 

Y precisó:  “No es materia de opinión, está demostrado matemáticamente con el teorema de Hosp y Vora” (Busaniche, 2016).

Durante la entrevista, cuyo link proporcionamos líneas abajo para conocerla completa, Busaniche explicó que el sistema usado en CABA y aplicado hacía algunos años en Salta “fue auditado muchas veces por la Universidad Nacional de Salta y por la UBA para la elección porteña. Y un técnico, un doctor en informática de la UBA llamado Alfredo Ortega, en 20 minutos encontró una vulnerabilidad que había sobrevivido todas esas auditorías. Una vulnerabilidad lo suficientemente grave que implicaba que era posible incorporar más votos a un sólo chip. Las razones técnicas que hay son muchísimas” (Busaniche, 2016).

En realidad, los métodos tradicionales o los combinados con procesos mecánicos o informáticos, tampoco han impedido del todo el fraude electoral.

En 1971, la elecciones en Uruguay muy probablemente fueron amañadas en perjuicio de Wilson Ferreira Aldunate, como lo documenta profusamente la investigación de Daniel Corbo  Cómo hacer presidente a un candidato sin votos (2009), que jamás fue contestada de modo verosímil. Por si algo fallaba, se hicieron correr versiones de que Brasil aproximaba los tanques a la frontera ante la eventualidad de que ganara, por ejemplo, el recién nacido Frente Amplio.

En el año 2000, en Estados Unidos hubo un claro fraude contra Al Gore a favor de George W. Bush, usando varias maniobras diferentes, como lo explicó Jay Roach en su film Recount (2008) y jamás fue refutado de modo creíble.

En el año 2006, el fraude se cometió contra Andrés Manuel López Obrador, actual presidente electo de México. AMLO asumirá en diciembre de 2018 pero ya los medios de comunicación preparan el clima para que los jueces corruptos hagan lo suyo llegado el momento, como lo recomiendan las reglas tácitas del lawfare.

Concluyamos con referencias específicas a la segunda vuelta de las elecciones en Brasil el día 28 de octubre de 2018.

Un artículo reciente de la revista Caras y Caretas, sostiene que “un análisis de los perfiles de Bolsonaro en comparación con Lula, Haddad, Ciro y Alckmin en las estadísticas generadas por el sistema de búsqueda de Google, que se consolida en una herramienta denominada Google Trends, indica claramente de que algo muy extraño – un fraude – ocurrió en la primera vuelta de las elecciones”.

Sin perjuicio de reconocer que ese enfoque que recoge interpretaciones de Patricia de Campos Mello posee su valor, no va a la sustancia del asunto: el artículo ofrece pruebas sugerentes de que las intenciones de voto variaron en función de las maniobras masivas y bien organizadas que apelaron a las fake news, pero no a los detalles técnicos que habilitaron, probablemente, otro fraude más grave aún y  en un sentido fuerte del término: la manipulación de millones de votos que distorsionaron los resultados de las dos vueltas. 

Hace más de una década, Amílcar Brunazo Filho,  ingeniero mecánico de la Escuela Politécnica de la Universidad de San Pablo y especialista en fiscalización de elecciones con urnas electrónicas, finalizaba un estudio académico sobre “El voto electrónico en Brasil” con estas palabras: “En conclusión , la adopción del voto informatizado presenta problemas de gran complejidad técnica y jurídica que deben ser analizados con mucho cuidado antes de embarcarse en una aventura que podría tener consecuencias graves e irreversibles” (Brunazo, 2005, p. 220).

En su artículo hacía la historia del Tribunal Superior Electoral (TSE) en Brasil, que había acumulado poderes que no fueron beneficiosos para la democracia. En 1982, cuando se recurrió por primera vez a las computadores en un proceso electoral, “el recuento general de los sufragios debió suspenderse porque se detectaron graves indicios de fraude, siendo este hecho posteriormente conocido como el ‘Caso Proconsult (por el nombre de la empresa contratada para completar el recuento de los votos a través de las computadoras”  (Brunazo, 2005, p. 210).

Por si fuera poco, una ley aprobada en Brasil sobre voto electrónico (2003), “disminuyó drásticamente los poderes de fiscalización de los partidos políticos durante el recuento digital de los sufragios y limitó la opinión de los expertos y la presentación de eventuales observaciones o modificaciones”. Los fiscales partidarios pueden presentar sus peticiones “solicitando su acceso a los datos del sistema informático a los jueces, sin embargo, éstos tienen el poder de negar estas solicitudes”. 

El autor enfatiza de nuevo: “Este trabajo  tiene como objetivo señalar los cambios que se produjeron en Brasil con la incorporación de las urnas electrónicas y describir cómo las sucesivas modificaciones  de las normativas electorales afectaron la fiscalización del proceso electoral haciéndolo menos transparente” (Brunazo, 2005, p. 210).

El mismo texto da cuenta de casos que cabría calificar de pintorescos, si no fueran en realidad dramáticos. En 2004 en California, Estados Unidos, los programas de las máquinas de votar de la empresa  Diebold  habían sido alterados.  Durante el año 2000 en Brasil había ocurrido algo similar: las restricciones impuestas “impidieron a los fiscales poder descubrir el hecho” “Dos años después de las elecciones se hizo pública la modificación no autorizada de los programas. Las consecuencias para los responsables: ninguna. La repercusión mediática: ninguna” (Brunazo, 2005, p. 217). 

Brunazo enumera en sus páginas los detalles técnicos que exceden este primer informe sobre el tema. Pero debe mencionarse “el resultado parcial de 41 mil votos negativos para el entonces candidato presidencial Luiz Inacio Lula Da Silva durante el primer turno de los comicios del 2002. Frente a este sorprendente resultado negativo, el TSE afirmó que ‘se trataba de un pequeño error del programa de recuento general de los votos y que fue reparado rápidamente’…” (Brunazo, 2005, p. 217).

El texto del ingeniero experto en procesos electoral abunda en ejemplos técnicos y detalles muy significativos.

Regresemos al Uruguay de hoy, a partir del resultado del 28 de octubre de la segunda vuelta en las elecciones del Brasil, con un resultado de 55.13 % para Jair Bolsonaro y 44.87 % para Fernando Haddad que, desde el punto de vista del voto electrónico, genera varias dudas razonables.  

Las  máximas autoridades políticas del Uruguay deberían reunirse a evaluar hipótesis de conflicto y escenarios de contingencia  ante el acceso probablemente fraudulento a la presidencia de un candidato completamente carente de honor y de una elite del país vecino según sus anuncios dispuesta al ejercicio del poder en su desnudez más obscena, sin reconocimiento de las minorías étnicas y de género (candidato y elite que ya han disfrutado con anticipación de la tolerancia institucional y la de muchos medios de comunicación, respecto de un lenguaje público que no ha dejado delito sin apologizar).

Si se cumpliesen algunas expresiones, la agresiva alianza de factores económicos, judiciales y militares que entronizó a Bolsonaro,  tarde o temprano va a trancar el Mercosur, va a despreciar la institucionalidad global y va a percibir como enemigos externos a otros países latinoamericanos (Venezuela y Bolivia por ahora, quizás incluyendo a Argentina después del 2019). Quizás también, va a generar en su propia dinámica interna una oleada de refugiados intelectuales, políticos y sociales, que el Uruguay debería recibir con los brazos abiertos (claro que con la mente puesta en un plan  diseñado con suficiente antelación). Puede que esto no ocurra y esto sea una exageración. O puede que sí.

Ante este panorama, la falta de preparación de Bolsonaro, que no logra ocultar su grosera verborragia, no es lo fundamental. Solo va a hacer más desagradable el “cambio radical” que con inocultable regocijo estampó el diario El País (Uruguay) en su primera plana del lunes posterior a los comicios.

Lo único que falta es que aquellos que mandonean los tanques del vecino norteño con impunidad asegurada de aquí en más, se encuentren de nuevo con voluntad de arrimarse a la frontera en las elecciones de 2019, igual que se rumoreaba en las de 1971.

__________
* Ver, por ejemplo: “Dos encuestas ratifican a Lula como favorito para elecciones aún en la cárcel” diario El Comercio (20/08/2018): https://www.elcomercio.com/actualidad/encuestas-lulafavorito-carcel-elecciones-brasil.html


Referencias

Caras y Caretas (2018). “Gráficos evidencian fraude electoral de Bolsonaro”. https://www.carasycaretas.com.uy/graficos-evidencian-fraude-electoral-de-bolsonaro/

Brunazo Filho, Amilcar (2005). “El voto electrónico en Brasil”, en Tula, María Inés (coordinadora) (2005). Voto electrónico. Entre votos y máquinas. Las nuevas tecnologías en los procesos electorales. Buenos Aires: Ariel, pp. 209-221.

Busaniche, Beatriz (2016). «El fraude del voto electrónico», entrevista en Kontra Info.
http://kontrainfo.com/el-fraude-del-voto-electronico-prohibido-en-alemania-holanda-y-austria/
 

Corbo, Daniel (2009). Cómo hacer presidente a un candidato sin votos. Las elecciones protestadas de 1971 y la operación reeleccionista. Montevideo: Planeta.

Giri, Leandro y Giuliano, Gustavo (2017). "El Principio de Precaución: una herramienta para el control democrático de la tecnología", en  Miguel, H.; Camejo, M.; Giri, L. (2017) Ciencia, tecnología y educación: miradas desde la filosofía de la ciencia. Montevideo: FIC-Udelar.

López Obrador, Andrés M. (2007). La mafia nos robó la presidencia.  México: Grijalbo.

Sorianello, Joaquin (2016). «Voto electrónico ¿Avance tecnológico?».
TEDxBariloche. https://www.youtube.com/watch?v=mVNzL0l5U3k


Stallman, Richard (2017) «Voto electrónico y fraude». https://www.youtube.com/watch?v=TDfn-erM0HE



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Sobre teorema de Hosp y Vora, ver también: https://www.researchgate.net/publication/321183010_Analisis_de_Riesgos_Vulnerabilidades_y_Propuestas_de_Auditoria_sobre_Sistemas_de_Voto_Electronico
 

https://blog.smaldone.com.ar/files/famaf/ve_famaf.pdf
 

https://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-306312-2016-08-08.html



















PERPLEJIDADES


Si se miran los grandes números, el Brasil está partido en tres: Bolsonaro, Haddad y un tercio que no votó o votó en blanco y anulado. La suma de votos anulados y en blanco se acercan a la diferencia entre Haddad y Bolsonaro. Si el voto electrónico no sufrió distorsión fraudulenta de cifras, lo cual no es posible afirmar con seguridad, Bolsonaro representa principalmente un tercio agresivo, principalmente blanco y rico, que someterá a los otros dos tercios. 

Referencias
Elaboración propia en base a datos de la BBC:
https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-46013635
Habilitados para votar es una estimación de El Nuevo Diario:

https://www.elnuevodiario.com.ni/internacionales/471095-brasil-millones-habilitados-votaciones/
"Bolsonaro arrasa en ciudades blancas y ricas"
https://elpais.com/…/10/23/actualidad/1540291997_116759.html
Conjetura de la posibilidad de fraude en Brasil 2018:
http://filosofismas.blogspot.com/2018/10/elecciones-en-brasil-mas-dudas.html 






LOS CUATRO FACTORES DEL DESASTRE

Según Boaventura de Sousa Santos, en Brasil, igual que en el resto del mundo, hay al menos 4 factores para "morir democráticamente". A partir de las palabras de Boaventura, hago una glosa a mi modo, en un borrador de futuro resumen:

1. Candidatos antisistema, agresivos, que se presentan como los puros contra los corruptos.Ello ocurre en Estados Unidos y en Filipinas, desde Turquía a Rusia, desde Hungría a Polonia.

2. El virus del dinero que por debajo hace que los responsables políticos actúen por el lucro que reciben ellos (los que se presentan como anticorrupción) y los grupos que representan. En Brasil el Congreso está dominado por la bancada armamentista (“de la bala”), la bancada ruralista (“del buey”) y la bancada evangélica (“de la Biblia”). 

3. Fake news y Big data. Esto es especialmente grave en países como la India y Brasil, en los que las redes sociales, sobre todo WhatsApp tiende a ser la única fuente de información de los ciudadanos 50 imágenes más divulgadas en los grupos públicos de WhatsApp en apoyo a Bolsonaro, solo cuatro eran verdaderas. Recordar que en Brasil, 120 millones de personas usan WhatsApp.

4. "Captura" de las instituciones. La primera institución en ser capturada es el sistema judicial, por ser la institución con poder político más distante de la política electoral y por ser percibido como “árbitro neutro”. En realidad, presidentes y parlamentos electos mediante los nuevos tipos de fraude tienen el camino abierto para instrumentalizar las instituciones democráticas y pueden hacerlo supuestamente dentro de la legalidad. Pero son evidentes los atropellos y las interpretaciones sesgadas de la ley o de la Constitución. En los últimos tiempos, Brasil se ha convertido en un inmenso laboratorio de manipulación autoritaria de la legalidad.


Ver texto completo: https://blogs.publico.es/espejos-extranos/2018/10/24/brasil-las-democracias-tambien-mueren-democraticamente/


¿ELECCIONES HONESTAS?

El dato es "viejo" pero útil: en setiembre de 2018 apenas uno de cada 6 brasileros creía que las elecciones serían limpias.
Ampliar información:
https://es.statista.com/grafico/15616/encuestados-que-afirma-confiar-en-unas-elecciones-honestas/





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domingo, 30 de septiembre de 2018

AMÉRICA LATINA, NACIÓN DE REPÚBLICAS

ARGENTINA BRIEVA CON NOVARESIO /  BOLIVIA Y LA SALIDA AL MAR / URUGUAY: ZABALZA CON RÍOS / VENEZUELA: MADURO EN LA ONU / NICARAGUA, ORTEGA Y EL PUEBLO / ECUADOR: CORREA CON NAVARRO / ARGENTINA: DUGGAN SOBRE NISMAN


Argentina: Brieva con Novaresio
Novaresio no es "K". Dady Brieva es peronista. Pero pueden dialogar. Su sinceridad, su expresividad intransferible levantó muchos comentarios. Una entrevista anterior puede encontrarse en: https://www.youtube.com/watch?v=Pdxy4cVJdOw




Bolivia y la salida al mar

"Cuándo será es cuándo señor fiscal que la América sea un solo pilar" decía  Violeta Parra. UN manifiesto de trabajadores de la cultura percibe de un modo fraternal a los pueblos de Chile y Bolivia. https://www.telesurtv.net/news/cultores-manifiesto-apoyo-salida-mar-bolivia-20180927-0106.html?utm_source=planisys&utm_medium=NewsletterEspa%C3%B1ol&utm_campaign=NewsletterEspa%C3%B1ol&utm_content=8


Uruguay: Zabalza con Ríos

En su programa La Palabra (28-09-2018) Julio Ríos recibió a Jorge Zabalza exdirigente del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros (MLN-T). Desencantado de la política critica a Tabaré Vázquez y a José Mujica, pero también habla de la utopía. Controversial, esclarecedor, equivocado muchas veces pero muy franco siempre. https://www.canal10.com.uy/la-palabra-jorge-zabalza-n515251


 Venezuela: Maduro en la ONU

El presidente Nicolás  Maduro ofreció estrechar su mano al presidente de los EE.UU Donald Trump si estuviese dispuesto a dialogar constructivamente con una agenda abierta.




 Nicaragua, Ortega y el pueblo
Una multitud marchó apoyando a Daniel Ortega  y pidiendo paz.

https://www.telesurtv.net/news/nicaraguenses-marchan-paz-daniel-ortega-20180920-0019.html?utm_source=planisys&utm_medium=NewsletterEspa%C3%B1ol&utm_campaign=NewsletterEspa%C3%B1ol&utm_content=8


Ecuador: Correa con Navarro

El ex presidente de Ecuador Rafael Correa se entrevistó con Roberto Navarro.




Argentina: Duggan sobre Nisman

Según la investigación periodística de Pablo Duggan, todas las pruebas de los forenses profesionales indican que Nisman se suicidó y que el informe de Gendarmería es una mentira descarada.

"Cuando empecé la investigación pensaba que iba a ser complicado para darme cuenta si realmente había sido un asesinato o si había sido un suicidio pero me sorprendió muchísimo al leer las pericias lo clarito que sale la verdad. El caso no es complicado, es infinitamente más fácil que cualquier caso policial en el que me he metido. Todas las pruebas indican suicidio. La autopsia indica suicidio, la junta médica dice que fue un suicidio, la pericia criminalística dice que fue un suicidio, se hizo una junta que avala eso y las demás pruebas, ninguna arrojo que podía ser un asesinato.

"Solo una prueba en todo el expediente kilométrico dice que fue un asesinato, que es una pericia de Gendarmería pero al mismo tiempo la lees y te das cuenta que es una mentira o que la autopsia fue hecha por gente que no sabe o por gente que quiso demostrar una falsedad. El tiempo pasó y si uno hace un análisis más profundo, la autopsia es un mamarracho ridículo que fue hecha por gente que no es médica ni criminalística". https://www.eldestapeweb.com/duggan-el-gobierno-necesita-probar-que-nisman-lo-mataron-porque-es-su-carta-credibilidad-n49872

sábado, 4 de agosto de 2018

Leer para vivir

EL CANON HAROLD BLOOM

Agustin Courtoisie




Se lo ha tratado con mucha displicencia y hasta desprecio. Es cierto que va a contrapelo de las modas académicas  y a veces es muy categórico. Y tampoco le importa mucho la bibliografía del último cuarto de hora de las revistas arbitradas. Pero no se merece tantas críticas y mucho menos el torpe mote de “conservador” o el reproche de estar fuera de lo que hoy merecería ser leído: uno puede emerger transformado después de cierto tiempo de leer a Harold Bloom (New York, 1930). 

Estamos ante un autor que enseña a leer con fervor, acaso siguiendo la observación de Jorge Luis Borges que cito de memoria: “clásico” es aquel autor que las generaciones han decidido leer como si todo en él fuese premeditado o profundo. Esa actitud cercana a la devoción es esencial  en el arte: las obras de los grandes autores son las que lo leen a uno y no al revés. Es así que se detonan la conciencia y la sensibilidad.  
 
Bloom es el autor de numerosas obras, que lo hicieron famoso incluso fuera del ámbito universitario y la crítica especializada. Entre algunas de las más conocidas, indicando el título en español pero con la fecha de la publicación original: El canon occidental (1994); Cómo leer y por qué (2000); Cuentos y cuentistas. El canon del cuento (2001); El futuro de la imaginación (2002); y Ensayistas y profetas. El canon del ensayo (2003).

Hablemos de nuevo del desprecio: en una reseña demoledora sobre uno de esos libros se han denunciado “
hipérboles suyas tan aventuradas como la de que Shakespeare inventó la condición humana”; “Harold Bloom es un judío norteamericano, que se reclama fruto genuino de la cultura yiddish neoyorquina; se le reconoce con justicia la defensa de una herencia literaria canónica frente a la nebulosa del multiculturalismo, pero su formación intelectual está muy lejos de las matrices europeas de los estudios literarios”; su “canon” en realidad surgiría no tanto de sus preferencias como de “sus lagunas, que son enciclopédicas” (Villanueva, 2010).

Mucho más afín con Bloom, Carlos Lago, escritor y profesor de literatura del Sarah Lawrence College de Nueva York, lo juzga de modo entusiasta: “Es el crítico literario más importante de nuestro tiempo, por ser el único que ha sabido hacer llegar su portentosa sabiduría al lector normal, sin renunciar un ápice a la exigencia de calidad que es el distintivo de la gran literatura” (Lago, 2011).
 
En una entrevista con el crítico neoyorkino, Lago recoge detalles muy significativos. Por ejemplo, cuando Bloom evoca como obra maestra el sexto volumen de la Historia del declive y la caída del Imperio Romano de Gibbon y declara: "Lo lamento, pero no me queda más remedio que denunciar a los Estados Unidos. El libro de Gibbon es un texto profético, que encierra un diagnóstico perfectamente aplicable a lo está ocurriendo hoy en mi país. Se podría titular Declive y caída del Imperio Americano” (ibídem).

Bloom luego explica: “Bastaría con cambiar unos cuantos nombres. Nuestros emperadores más recientes, salvo Obama, que es una víctima impotente de las circunstancias, como el resto de los ciudadanos, están cometiendo los mismos errores que cometieron los últimos emperadores romanos. Bush padre e hijo actuaron haciendo gala de un estilo que parece calcado del de los últimos emperadores romanos, emprendiendo guerras irresponsables abocadas a la derrota y la catástrofe incluso en la misma zona geográfica, en áreas que en parte corresponden a lo que es hoy Irak. Y lo mismo vale para Afganistán y Somalia" (ibídem).

Por eso no extraña que el año pasado, en una videoconferencia del CCK de Buenos Aires transmitida desde New Haven, Bloom haya arremetido muy naturalmente contra Donald Trump: "Es una pesadilla apocalíptica" (Blanc, 2017). El paralelo establecido por Bloom entre la decadencia del Imperio Romano y los EE.UU refiere entre otros a un peculiar factor en común: el auge del cristianismo adoptado como credo oficial (Lago, 2011).

Regresando a la entrevista de Lago de unos años atrás (2011), sorprende gratamente que Bloom haya denunciado con tanta lucidez los prolegómenos de lo que hoy (2018) es un suerte de fiesta  supremacista, reaccionaria y xenófoba: “La única nación del hemisferio occidental que no se ha emancipado de la fe cristiana son los Estados Unidos, lo cual nos lleva directamente al argumento de Gibbon. Estados Unidos está viviendo un momento histórico terrible, con fenómenos como el llamado Tea Party, que no es ni más ni menos que un partido fascista. Resulta inconcebible que en 2011 un oligarca como Rick Perry, que niega la evolución y el cambio climático, pueda ser nominado por el Partido Republicano como candidato presidencial, pero hay muchas posibilidades de que sea así. El momento actual guarda un parecido alarmante con el que vivió Alemania cuando los nazis accedieron al poder en los años treinta" (ibídem).

La entrevista de Carlos Lago es reveladora también por otros motivos. El autor de Shakespeare: la invención de lo humano (1998) elige una de sus peculiares obras como puerto de arribo de un largo viaje: “La anatomía de la influencia es mi summa literaria, mi legado como crítico. El testimonio final de una vida dedicada a los libros. El verdadero asunto es la pasión por la literatura. Para mí, leer es la única manera de dar sentido a la vida” (Lago, 2011).

Descarta casi iracundo a J.K. Rowling y a Stephen King pero defiende a Philip Roth, Don DeLillo, Cormac McCarthy y al “misterioso” Thomas Pynchon. El entrevistador se permite entretanto algunas miradas iluminadoras: “Luz de agosto, la misma que hace 11 años, cuando lo entrevisté por primera vez, en verano de 2000. La casa, el jardín, las ventanas selladas, todo tiene el mismo aspecto. Entonces Harold Bloom era un hombre de 70 años, pletórico de energía, con bastantes kilos de más. Hoy (2011) me recibe un anciano enflaquecido que se apoya fatigosamente en un grueso bastón negro”. 

El ambiente no escapa a su esmerada crónica: “Todo en la casa sirve de soporte a torres de libros, que se amontonan en los sofás, las sillas, los alféizares de las ventanas, en el suelo. Bloom dice haber superado ciertos problemas de salud, que califica de catástrofes. Constantemente bebe agua de una especie de biberón de plástico que recuerda la retorta de un alquimista” (ibídem).
 
Después de leerle algunas citas para escuchar sus comentarios y pedirle que recuerde las poesías de sus autores favoritos, Lago toma nota de algo que describe con fidelidad a ese anciano apasionado por la literatura: “Bloom acerca a la boca el biberón de agua. El gesto trasluce la extraña cercanía entre la ancianidad y la infancia” (ibídem).

PIMIENTA DE FOUCAULT

Harold Bloom reitera lo dicho en sus libros en muchas conferencias y entrevistas: se  queja  por el abandono de la “exigencia estética y cognitiva” que sería  la seña de identidad de la gran literatura. Agrega: “La literatura imaginativa, tal y como la cultivaban Shakespeare, Cervantes, Dante y Montaigne, ha cedido ante la basura abominable de (los) best sellers” (ibídem).

En contacto con Anna Grau, Bloom se interna en ciertos matices que son imprescindibles para valorar su papel como lector entusiasta (y contagioso). Por ejemplo, entendiendo por “grandes” a autores como Shakespeare y Cervantes, apunta algo exquisitamente ambiguo: “Yo creo que a los verdaderamente grandes solo se les puede leer así, de un modo muy apasionado y muy personal. Hay lecturas erróneas poderosas y hay lecturas erróneas débiles, pero las lecturas correctas son imposibles si una obra literaria es lo bastante sublime. Es decir, pluridimensional” (Grau, 2011).

La entrevistadora señala con tino que “este crítico por momentos parece más un psicoanalista” y recuerda las dos puntas del arco de la producción de Harold Bloom: desde La ansiedad de la influencia (1973) hasta La anatomía de la influencia (2011).  En realidad, parecería en exceso ambicioso  “determinar cómo ha influido exactamente cada autor en otro a lo largo de la historia”. Pregunta Grau: “¿En realidad no debería haber tantas «Anatomías de la influencia» como lectores, de acuerdo con sus propias teorías?”. A lo cual responde Bloom: “Por supuesto. Pero insisto en que la crítica literaria, tal y como yo pretendo practicarla, no es filosofía, ni política ni religión institucionalizada. Es una meditación sobre la vida, es una forma de vida en sí misma. La mejor forma de vida que yo conozco” (ibídem).

En ocasión de que Bloom fuera galardonado con el Premio Catalunya el 22 de mayo de 2002, Fernando Castanedo se acercó al autor con algunas interrogantes que vale la pena compartir. Según Castanedo, Bloom “critica el multiculturalismo y los estudios de género, y defiende la eminencia estética y la utilidad de la literatura para la vida” (Castanedo, 2002).

Por su parte, el responsable de El canon occidental explica que no solamente en EE.UU va a contracorriente de toda la academia: “En el Reino Unido, por ejemplo, soy anatema, no se puede ni mencionar mi nombre. En general, en estos lugares soy un paria, un profeta sin honor, lo que quizá se deba a mis denuncias del proceso de autodestrucción en el que se ha empeñado el mundo académico anglosajón. Este proceso de destrucción, que comenzó con la contracultura de los sesenta, tuvo mucho que ver con la guerra del Vietnam. Entonces nació un rencor que a su vez dio lugar a esa tendencia que yo he llamado la escuela del resentimiento” (ibídem).        

Continúa Bloom: “Lo que intento hacer es defender el canon tradicional de la literatura occidental. Me interesa seguir demostrando por qué Shakespeare, Cervantes, Dante, Milton, Dickens y otros muchos son los autores que la gente debe leer, pero en las universidades del mundo anglosajón la batalla está perdida, así que en mis libros y en mis clases lo que dirijo es una especie de guerra de guerrillas, como los talibanes, pero con la certeza de que la campaña aquí ya terminó” (ibídem).

Un pasaje de esta entrevista también merece ser citado in extenso, por las definiciones filosóficas y hasta políticas que contiene. Cuando Fernando Castanedo le pregunta cómo distingue la escala y la profundidad de los escritores Bloom responde:

“Sobre todo hay una diferencia en cuanto a la eminencia estética, al poder, a la energía humana que poseen y a su capacidad de influir. Así es como las diferencias graduales los convierten en tipos, en especies distintas. ¿De qué sirve un método de análisis y descripción que funciona igual para Cervantes que para cualquier otro? Cervantes fue un dramaturgo pésimo, pero ahí está el Quijote, que marca la diferencia del genio”.

Y confiesa de pronto: “Todo lo demás, los estudios multiculturales, enseñan a Jamaica Kincaid y Toni Morrison. Tienen la pretensión de ser de izquierdas y acusan a cualquiera que crea en el canon de la tradición, como yo, de ser de derechas, cuando he sido socialista toda mi vida. Socialista como se puede ser socialista en Estados Unidos, en donde la única ideología posible es la del capitalismo. La broma malhumorada y rancia que hago para describirlos es decir que lo que hacen son estudios lésbico-esquimales. Cuando enseñan a Shakespeare lo hacen siguiendo los cánones de la crítica feminista, de la crítica marxista, lacaniana, todo mezclado en un cóctel con jugo de zarzaparrilla californiana años setenta. Sería algo así como agua de Seltz de California y crítica marxista con una pizca de pimienta foucaultiana. Un cóctel Foucault a la americana. A mí no me interesa Foucault. Encuentro que es un ideólogo, y a mí no me gustan los ideólogos. Yo no tengo ideología. Prefiero a Oscar Wilde que a Lévi-Strauss o Foucault. Recuerdo el ensayo del divino Wilde sobre el socialismo y estoy de acuerdo con él en cuanto a la existencia de un alma humana, de una esencia” (Ibídem).

Ante la pregunta acerca de cómo se desmarca Bloom de los “estudios culturales”  vuelve a confrontar enfatizando el no compartir el empeño de esa corriente “en que las obras son el resultado de autores colectivos y energías sociales”. Según sus palabras: “Todavía nadie me ha respondido satisfactoriamente a la pregunta sobre las supuestas energías sociales que produjeron a Shakespeare y sus obras. ¿Por qué entonces Ben Jonson o Christopher Marlowe o, en un plano distinto, Thomas Middleton, en quienes operaron simultáneamente las mismas energías sociales que en Shakespeare, no alcanzaron sus logros? Yo busco una razón que dé cuenta de ello, porque lo que separa a Shakespeare de los otros autores es tan grande que no se trata ya de una diferencia cuantitativa. Son especies diferentes” (ibídem).

Bloom está convencido de que la literatura tiene su utilidad para la vida: “En este sentido soy pragmático. Seguiré hablando de algo que creo que siempre hago: hablar de los usos de la literatura para la vida, de la utilidad de Shakespeare, de la utilidad de Dante. Obviamente la literatura sirve para la vida, y al afirmar que la función principal de los estudios literarios es enseñar a conocerse a uno mismo y a conocer a los demás, eso significa que todavía no me he jubilado. Hacerlo, como otros lo hacen, siguiendo el patrón ideológico de Foucault, de Marx o de cualquier otro teórico francés me parece un sinsentido absoluto” (ibídem).

CONTRADECIRSE ES VIVIR


Al igual que William Shakespeare, que se expresa mediante paradojas tal como en algún lugar lo ha señalado el propio Bloom, repasemos algunos puntos contradictorios (en apariencia) del autor. Critica por un lado a los EE.UU como imperio y a los Bush, Obama y Trump. Y se declara socialista hasta donde lo ha podido ser en su país. Pero por otro lado no se afilia a los estudios culturales, ni a las corrientes de género, ni a Marx ni a Foucault. Además, la individualidad importa, pero eso no le lleva a negar que la influencia sea decisiva en la literatura y la vida. Casi siempre Bloom rehúye fijarse en una etapa, endurecerse en una postura. Todo fluye.

Un claro ejemplo es su rechazo de las interpretaciones literarias nutridas de las perspectivas de género y aquellas de diferentes modos basadas en la sexualidad. Pero en la práctica nada de eso le inhibe  interpretar con todo desparpajo los textos de Shakespeare, su gran pasión, vinculados con esas temáticas. Por ejemplo, al abordar El mercader de Venecia, Bloom analiza así  algunos de sus personajes: “Antonio vive para Basanio y de hecho está dispuesto a morir por él, e hipoteca su libra de carne a Shylock únicamente para que Basanio pueda acicalar su galanura a fin de casarse ricamente en Belmont [con la bella e inteligente Porcia]. Basanio no es un mal sujeto, pero nadie querría intentar distinguir entre Basanio y Lorenzo, dos playboys venecianos en busca de herederas” (Bloom, 2016: 223).

Pero su desinhibición va mucho más allá: “Basanio, debemos suponer, es bisexual, pero Antonio claramente no lo es, y su homoerotismo es tal vez menos pertinente que su sadomasoquismo, el ansia de destino amenazante que pudo permitirle concluir un contrato tan demente con Shylock” (opus cit.: 224).      

En este punto debe señalarse que resulta pobre la interpretación que hace Harold Bloom de El mercader de Venecia. En un plano general, si bien esa obra se ha representado y se ha utilizado con obvios ánimos antisemitas, no se justifica esta gruesa afirmación: “Tendría uno que ser ciego, sordo y tonto para no reconocer que la grandiosa y equívoca comedia de Shakespeare El mercader de Venecia es sin embargo una obra profundamente antisemita” (opus cit.: 215). “Termino repitiendo que hubiera sido mejor para los últimos cuatro siglos del pueblo judío si Shakespeare no hubiera escrito nunca esta obra” (opus cit.: 236). Sin embargo, cualquiera que haya visto la extraordinaria versión para el cine, fiel al texto original, de Michael Radford (2004) con Al Pacino (Shylock), Jeremy Irons (Antonio), Joseph Fiennes (Basanio), Lynn Collins (Porcia) y un elenco a la altura de las exigencias de Shakespeare, entenderá que por el contrario, lo que Bloom clasifica como “alta comedia” es una propuesta de sabias mixturas, que sin rehuir los enredos amorosos pisa en sus grandes líneas los pasos de una gran tragedia.

Obra transida por reflexiones filosóficas tales como  las diferencias entre la ética y el derecho en la escena del juicio (monólogo de Porcia), o la identificación inevitable para el espectador con el personaje de Shylock: la lucha por reivindicar su honor está muy por encima de recibir los cofres rebosantes de monedas que ante el tribunal ofrecen los amigos de Antonio. Son las luchas del reconocimiento de las que habla hoy Axel Honneth, o incluso Francis Fukuyama con apoyo en La fenomenología del espíritu de Hegel.

Se equivoca por completo Bloom al calificar de villano cómico a Shylock.  Y se le escapan las entrelíneas del carácter de verdadero torturado de Shylock que declara lo que sus opresores esperan escuchar, y así poder preservar lo que queda de su vida. Bloom  reprocha esa expresión de conformidad, Shylock no puede estar contento con el final del juicio. Por supuesto que no lo está. Pero en realidad, cuando Shylock acepta la horrorosa oferta del tribunal y de Antonio, no lo hace con autenticidad sino por haber sido derrotado y humillado de nuevo de la manera más vil: se le pide un acto imposible para una voluntad humana, como es convertirse al cristianismo, pedido tan imposible de cumplir como el obligar a amar a quien no se ama. El poder que lo discrimina y lo ofende pide algo que nadie es capaz de cumplir. Y tanto da simular que se accede o no a esa pretensión.

En el Making off del film, Al Pacino acierta al ubicar el célebre discurso de Shylock sobre la igualdad de los judíos con el resto de los hombres como “allá arriba, junto a Martin Luther King”. El espectador actual, no contaminado por los fundamentalismos de distinto signo, no puede menos que empatizar con Shylock y deplorar la estrategia “piedeletrista” de Porcia, disfrazada de jurista para favorecer a sus amigos.

Incluso Bloom algo de todo esto lo percibe cuando confiesa inmediatamente después de sentenciar el carácter antisemita de la obra: “El mercader de Venecia es tan matizado y equívoco, sin embargo, que no puedo estar seguro de que haya alguna manera de montarla ahora y recuperar el arte de representar a Shylock del propio Shakespeare” (Bloom, 2016: 236).      

UN CANON MUNDIAL

De nuevo puede discreparse con Bloom cuando coincide con Charles Lamb en el consejo de que es “mejor leer a Shakespeare que verlo representado” (opus cit.: 832).  En lo personal, he comprendido mucho mejor las agudas interpretaciones de Bloom acerca de Hamlet, sus personajes y los pliegues de su trama, después de haber visto la película homónima de Kenneth Branagh (1996). A otros los ha ayudado más el Hamlet  de Laurence Olivier (1948) que puede encontrarse completa en YouTube (dura 2 horas y 7 minutos). Recordemos qué ha dicho Bloom de la obra y del personaje Hamlet, con su habitual entusiasmo: “Este personaje, el más extraordinario de todos los de Shakespeare (incluyendo a Falstaff, Yago, Lear, Cleopatra) es, entre muchas otras cosas, un filósofo desesperado cuyo tema particular es la relación contrariada entre propósito y memoria (…) Se nos permite ver su arte en acción, y al servicio de su filosofía, que trasciende el escepticismo de Montaigne y, al hacerlo, inventa el nihilismo occidental”.

Harold Bloom asume que “presumiblemente, Shakespeare leyó a Montaigne en la versión manuscrita de Florio” (Bloom, 2016: 855). “Montaigne dice que somos puro viento, pero el viento  es más sabio que nosotros, puesto que le gusta hacer ruido y moverse, y no añora la solidez y la estabilidad, cualidades que le son ajenas. Tan sabio como el viento, Montaigne adopta un punto de vista positivo de nuestras móviles personas, metamórficas pero sorprendentemente libres” (opus cit.: 856).

Eso pinta a Shakespeare, a Bloom, a quien esto escribe y a quien ha llegado por azar o paciencia hasta estas líneas. Tampoco puedo evitar que acuda aquí, también, el José Enrique Rodó de Motivos de Proteo. El propio Shakespeare podría irrumpir como un espectro en este instante y advertir desde sus “Sonetos de amor”: “No, yo soy aquello que soy, y quienes miden/ mis excesos, hacen la cuenta de los suyos propios” (“No, I am that I am, and they that level/ At my abuses reckon up their own”)  (Shakespeare, 1979: 353).

Pero estas líneas, en realidad, no pretenden ocuparse tanto de Shakespeare u otras glorias de la literatura universal como de Harold Bloom que empuja a conocerlas y a apropiárselas. No en vano hace suyas las afirmaciones de otro perspicaz autor para explicar que al conocer cómo son las cosas “la náusea inhibe la acción”. Alguien como Hamlet “no podría cambiar nada en la naturaleza eterna de las cosas”. Es “ridículo o humillante” que se pida que enderece “un mundo que está desquiciado”. “El conocimiento mata la acción; la acción requiere los velos de la ilusión” (Bloom, 2016: 856). Pero con todas las metamorfosis, los equívocos, la generosidad y hasta la exuberancia paradójica de significados de la obra de Shakespeare (y la de Bloom), la ilusión para el lector al menos parece posible y eso también es un proceso de recuperación del sentido.

Por cierto, es comprensible que se desplieguen las defensas racionalistas de cada uno ante todo este chisporroteo poético.  Pero otro crítico iconoclasta y tan a contracorriente como Bloom, me refiero a Josep Pla, lo ha dicho de un modo luminoso que a la vez permite entender a William Shakespeare y su mentor  Harold   Bloom: “Se ha dicho de la obra de Voltaire que es un caos de ideas claras. De Shakespeare se podría decir, con mayor razón, que es una claridad de un caos oscuro” (Pla, 2001: 604).

¿Por qué Harold Bloom? ¿Por qué agitarse con este erudito ajeno a la moda?  Es que quizá valga la pena su ambición desmesurada y encomiable, su búsqueda apasionada de establecer  el canon literario como quien identifica en un sótano oscuro una pequeña esfera desde la que se pueda contemplar todo el universo, pasado, presente y futuro, como en aquel cuento de Jorge Luis Borges: “Si el mundo puede tener efectivamente una cultura universal y unificadora, en el grado que sea, esa cultura no puede emanar de la religión. El judaísmo, el cristianismo y el islam, tienen una raíz común, pero son más diversos que similares (…) ¿Por qué Shakespeare? Era ya el canon occidental, y se está volviendo ahora central para el canon mundial implícito” (Bloom, 2016: 830).


REFERENCIAS

En el caso de diarios y revistas se trata de versiones digitales y por ello no se ha indicado número de página en el cuerpo del texto.

BLANC, Natalia (2017). “Harold Bloom, tan provocador como siempre”, en La Nación,  (23/04/2017). Buenos Aires.  
BLOOM, Harold (2016). Shakespeare: la invención de lo humano. Anagrama. Barcelona. (Shakespeare: The Invention of the Human, 1998).

CASTANEDO, Fernando (2002). “En el mundo anglosajón, el estudio serio de la literatura ha muerto”, en la Biblioteca Virtual de Literatura (Sevilla) de Leopoldo de Trazegnies.

GRAU, Anna (2011). "Le di la espalda al mundo académico sin pensar que sería un éxito", en ABC Cultural (15/10/2011). Madrid.

LAGO, Eduardo (2011). "Seguiré leyendo mientras me quede un soplo de vida". Entrevista en El País (4/09/2011). Madrid.

PLA, Josep (2001). Diccionario Pla de literatura. Edición de Valentí Puig. Ediciones Destino. Barcelona.

SHAKESPEARE, William (1979). Poesía completa. Edición bilingüe. Traducción de Fátima Auad y Pablo Mañé Garzón. Libros Río Nuevo. Barcelona.

VILLANUEVA, Darío (2010). “Ensayistas y profetas. El canon del ensayo” en  El Cultural 16/07/2010, revista semanal del periódico El Mundo, Madrid.


FUENTE: COURTOISIE, Agustín (2018). "Leer para vivir. El canon Harold Bloom", en revista Relaciones, Nro. 411, agosto de 2018. Montevideo, pp. 31-33.