lunes, 29 de octubre de 2018

BRASIL: DUDAS RAZONABLES


VOTO ELECTRÓNICO: RICHARD STALLMAN / JOAQUIN SORIANELLO / ARIEL GARBAZ / BEATRIZ BUSANICHE / AMILCAR BRUNAZO FILHO




Hace tres meses el favorito era Lula.*¿Ahora la gente se dio vuelta por esta diferencia? Existen algunas dudas razonables sobre lo ocurrido si ponemos  el foco en las vulnerabilidades del voto electrónico.

El voto electrónico se usa en pocos países del mundo y lo han prohibido en forma expresa Alemania, Holanda y Austria. En 2017, Richard Stallman, impulsor del software libre, advirtió sobre la facilidad del fraude con el voto electrónico (Stallman, 2017). Técnicos independientes como Joaquin Sorianello se pronunciaron también contra el voto electrónico (Sorianello, 2016).

En 2018, el perito forense Ariel Garbaz advirtió la imposibilidad de auditar el software del voto electrónico en Brasil. Antes de lamentar o festejar, ¿no habría que investigar un poco?


https://twitter.com/GarbarzAriel/status/1049105474489110529


En realidad, existen muchas otras cosas técnicas a considerar. En una entrevista con Kontra Info, la referente de la Fundación Vía Libre (Argentina), Beatriz Busaniche, declaró que “está técnicamente demostrado que es imposible construir un sistema de voto electrónico que respete al mismo tiempo los principios del secreto, la integridad y la auditabilidad”. 

Y precisó:  “No es materia de opinión, está demostrado matemáticamente con el teorema de Hosp y Vora” (Busaniche, 2016).

Durante la entrevista, cuyo link proporcionamos líneas abajo para conocerla completa, Busaniche explicó que el sistema usado en CABA y aplicado hacía algunos años en Salta “fue auditado muchas veces por la Universidad Nacional de Salta y por la UBA para la elección porteña. Y un técnico, un doctor en informática de la UBA llamado Alfredo Ortega, en 20 minutos encontró una vulnerabilidad que había sobrevivido todas esas auditorías. Una vulnerabilidad lo suficientemente grave que implicaba que era posible incorporar más votos a un sólo chip. Las razones técnicas que hay son muchísimas” (Busaniche, 2016).

En realidad, los métodos tradicionales o los combinados con procesos mecánicos o informáticos, tampoco han impedido del todo el fraude electoral.

En 1971, la elecciones en Uruguay muy probablemente fueron amañadas en perjuicio de Wilson Ferreira Aldunate, como lo documenta profusamente la investigación de Daniel Corbo  Cómo hacer presidente a un candidato sin votos (2009), que jamás fue contestada de modo verosímil. Por si algo fallaba, se hicieron correr versiones de que Brasil aproximaba los tanques a la frontera ante la eventualidad de que ganara, por ejemplo, el recién nacido Frente Amplio.

En el año 2000, en Estados Unidos hubo un claro fraude contra Al Gore a favor de George W. Bush, usando varias maniobras diferentes, como lo explicó Jay Roach en su film Recount (2008) y jamás fue refutado de modo creíble.

En el año 2006, el fraude se cometió contra Andrés Manuel López Obrador, actual presidente electo de México. AMLO asumirá en diciembre de 2018 pero ya los medios de comunicación preparan el clima para que los jueces corruptos hagan lo suyo llegado el momento, como lo recomiendan las reglas tácitas del lawfare.

Concluyamos con referencias específicas a la segunda vuelta de las elecciones en Brasil el día 28 de octubre de 2018.

Un artículo reciente de la revista Caras y Caretas, sostiene que “un análisis de los perfiles de Bolsonaro en comparación con Lula, Haddad, Ciro y Alckmin en las estadísticas generadas por el sistema de búsqueda de Google, que se consolida en una herramienta denominada Google Trends, indica claramente de que algo muy extraño – un fraude – ocurrió en la primera vuelta de las elecciones”.

Sin perjuicio de reconocer que ese enfoque que recoge interpretaciones de Patricia de Campos Mello posee su valor, no va a la sustancia del asunto: el artículo ofrece pruebas sugerentes de que las intenciones de voto variaron en función de las maniobras masivas y bien organizadas que apelaron a las fake news, pero no a los detalles técnicos que habilitaron, probablemente, otro fraude más grave aún y  en un sentido fuerte del término: la manipulación de millones de votos que distorsionaron los resultados de las dos vueltas. 

Hace más de una década, Amílcar Brunazo Filho,  ingeniero mecánico de la Escuela Politécnica de la Universidad de San Pablo y especialista en fiscalización de elecciones con urnas electrónicas, finalizaba un estudio académico sobre “El voto electrónico en Brasil” con estas palabras: “En conclusión , la adopción del voto informatizado presenta problemas de gran complejidad técnica y jurídica que deben ser analizados con mucho cuidado antes de embarcarse en una aventura que podría tener consecuencias graves e irreversibles” (Brunazo, 2005, p. 220).

En su artículo hacía la historia del Tribunal Superior Electoral (TSE) en Brasil, que había acumulado poderes que no fueron beneficiosos para la democracia. En 1982, cuando se recurrió por primera vez a las computadores en un proceso electoral, “el recuento general de los sufragios debió suspenderse porque se detectaron graves indicios de fraude, siendo este hecho posteriormente conocido como el ‘Caso Proconsult (por el nombre de la empresa contratada para completar el recuento de los votos a través de las computadoras”  (Brunazo, 2005, p. 210).

Por si fuera poco, una ley aprobada en Brasil sobre voto electrónico (2003), “disminuyó drásticamente los poderes de fiscalización de los partidos políticos durante el recuento digital de los sufragios y limitó la opinión de los expertos y la presentación de eventuales observaciones o modificaciones”. Los fiscales partidarios pueden presentar sus peticiones “solicitando su acceso a los datos del sistema informático a los jueces, sin embargo, éstos tienen el poder de negar estas solicitudes”. 

El autor enfatiza de nuevo: “Este trabajo  tiene como objetivo señalar los cambios que se produjeron en Brasil con la incorporación de las urnas electrónicas y describir cómo las sucesivas modificaciones  de las normativas electorales afectaron la fiscalización del proceso electoral haciéndolo menos transparente” (Brunazo, 2005, p. 210).

El mismo texto da cuenta de casos que cabría calificar de pintorescos, si no fueran en realidad dramáticos. En 2004 en California, Estados Unidos, los programas de las máquinas de votar de la empresa  Diebold  habían sido alterados.  Durante el año 2000 en Brasil había ocurrido algo similar: las restricciones impuestas “impidieron a los fiscales poder descubrir el hecho” “Dos años después de las elecciones se hizo pública la modificación no autorizada de los programas. Las consecuencias para los responsables: ninguna. La repercusión mediática: ninguna” (Brunazo, 2005, p. 217). 

Brunazo enumera en sus páginas los detalles técnicos que exceden este primer informe sobre el tema. Pero debe mencionarse “el resultado parcial de 41 mil votos negativos para el entonces candidato presidencial Luiz Inacio Lula Da Silva durante el primer turno de los comicios del 2002. Frente a este sorprendente resultado negativo, el TSE afirmó que ‘se trataba de un pequeño error del programa de recuento general de los votos y que fue reparado rápidamente’…” (Brunazo, 2005, p. 217).

El texto del ingeniero experto en procesos electoral abunda en ejemplos técnicos y detalles muy significativos.

Regresemos al Uruguay de hoy, a partir del resultado del 28 de octubre de la segunda vuelta en las elecciones del Brasil, con un resultado de 55.13 % para Jair Bolsonaro y 44.87 % para Fernando Haddad que, desde el punto de vista del voto electrónico, genera varias dudas razonables.  

Las  máximas autoridades políticas del Uruguay deberían reunirse a evaluar hipótesis de conflicto y escenarios de contingencia  ante el acceso probablemente fraudulento a la presidencia de un candidato completamente carente de honor y de una elite del país vecino según sus anuncios dispuesta al ejercicio del poder en su desnudez más obscena, sin reconocimiento de las minorías étnicas y de género (candidato y elite que ya han disfrutado con anticipación de la tolerancia institucional y la de muchos medios de comunicación, respecto de un lenguaje público que no ha dejado delito sin apologizar).

Si se cumpliesen algunas expresiones, la agresiva alianza de factores económicos, judiciales y militares que entronizó a Bolsonaro,  tarde o temprano va a trancar el Mercosur, va a despreciar la institucionalidad global y va a percibir como enemigos externos a otros países latinoamericanos (Venezuela y Bolivia por ahora, quizás incluyendo a Argentina después del 2019). Quizás también, va a generar en su propia dinámica interna una oleada de refugiados intelectuales, políticos y sociales, que el Uruguay debería recibir con los brazos abiertos (claro que con la mente puesta en un plan  diseñado con suficiente antelación). Puede que esto no ocurra y esto sea una exageración. O puede que sí.

Ante este panorama, la falta de preparación de Bolsonaro, que no logra ocultar su grosera verborragia, no es lo fundamental. Solo va a hacer más desagradable el “cambio radical” que con inocultable regocijo estampó el diario El País (Uruguay) en su primera plana del lunes posterior a los comicios.

Lo único que falta es que aquellos que mandonean los tanques del vecino norteño con impunidad asegurada de aquí en más, se encuentren de nuevo con voluntad de arrimarse a la frontera en las elecciones de 2019, igual que se rumoreaba en las de 1971.

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* Ver, por ejemplo: “Dos encuestas ratifican a Lula como favorito para elecciones aún en la cárcel” diario El Comercio (20/08/2018): https://www.elcomercio.com/actualidad/encuestas-lulafavorito-carcel-elecciones-brasil.html


Referencias

Caras y Caretas (2018). “Gráficos evidencian fraude electoral de Bolsonaro”. https://www.carasycaretas.com.uy/graficos-evidencian-fraude-electoral-de-bolsonaro/

Brunazo Filho, Amilcar (2005). “El voto electrónico en Brasil”, en Tula, María Inés (coordinadora) (2005). Voto electrónico. Entre votos y máquinas. Las nuevas tecnologías en los procesos electorales. Buenos Aires: Ariel, pp. 209-221.

Busaniche, Beatriz (2016). «El fraude del voto electrónico», entrevista en Kontra Info.
http://kontrainfo.com/el-fraude-del-voto-electronico-prohibido-en-alemania-holanda-y-austria/
 

Corbo, Daniel (2009). Cómo hacer presidente a un candidato sin votos. Las elecciones protestadas de 1971 y la operación reeleccionista. Montevideo: Planeta.

Giri, Leandro y Giuliano, Gustavo (2017). "El Principio de Precaución: una herramienta para el control democrático de la tecnología", en  Miguel, H.; Camejo, M.; Giri, L. (2017) Ciencia, tecnología y educación: miradas desde la filosofía de la ciencia. Montevideo: FIC-Udelar.

López Obrador, Andrés M. (2007). La mafia nos robó la presidencia.  México: Grijalbo.

Sorianello, Joaquin (2016). «Voto electrónico ¿Avance tecnológico?».
TEDxBariloche. https://www.youtube.com/watch?v=mVNzL0l5U3k


Stallman, Richard (2017) «Voto electrónico y fraude». https://www.youtube.com/watch?v=TDfn-erM0HE



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Sobre teorema de Hosp y Vora, ver también: https://www.researchgate.net/publication/321183010_Analisis_de_Riesgos_Vulnerabilidades_y_Propuestas_de_Auditoria_sobre_Sistemas_de_Voto_Electronico
 

https://blog.smaldone.com.ar/files/famaf/ve_famaf.pdf
 

https://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-306312-2016-08-08.html



















PERPLEJIDADES


Si se miran los grandes números, el Brasil está partido en tres: Bolsonaro, Haddad y un tercio que no votó o votó en blanco y anulado. La suma de votos anulados y en blanco se acercan a la diferencia entre Haddad y Bolsonaro. Si el voto electrónico no sufrió distorsión fraudulenta de cifras, lo cual no es posible afirmar con seguridad, Bolsonaro representa principalmente un tercio agresivo, principalmente blanco y rico, que someterá a los otros dos tercios. 

Referencias
Elaboración propia en base a datos de la BBC:
https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-46013635
Habilitados para votar es una estimación de El Nuevo Diario:

https://www.elnuevodiario.com.ni/internacionales/471095-brasil-millones-habilitados-votaciones/
"Bolsonaro arrasa en ciudades blancas y ricas"
https://elpais.com/…/10/23/actualidad/1540291997_116759.html
Conjetura de la posibilidad de fraude en Brasil 2018:
http://filosofismas.blogspot.com/2018/10/elecciones-en-brasil-mas-dudas.html 






LOS CUATRO FACTORES DEL DESASTRE

Según Boaventura de Sousa Santos, en Brasil, igual que en el resto del mundo, hay al menos 4 factores para "morir democráticamente". A partir de las palabras de Boaventura, hago una glosa a mi modo, en un borrador de futuro resumen:

1. Candidatos antisistema, agresivos, que se presentan como los puros contra los corruptos.Ello ocurre en Estados Unidos y en Filipinas, desde Turquía a Rusia, desde Hungría a Polonia.

2. El virus del dinero que por debajo hace que los responsables políticos actúen por el lucro que reciben ellos (los que se presentan como anticorrupción) y los grupos que representan. En Brasil el Congreso está dominado por la bancada armamentista (“de la bala”), la bancada ruralista (“del buey”) y la bancada evangélica (“de la Biblia”). 

3. Fake news y Big data. Esto es especialmente grave en países como la India y Brasil, en los que las redes sociales, sobre todo WhatsApp tiende a ser la única fuente de información de los ciudadanos 50 imágenes más divulgadas en los grupos públicos de WhatsApp en apoyo a Bolsonaro, solo cuatro eran verdaderas. Recordar que en Brasil, 120 millones de personas usan WhatsApp.

4. "Captura" de las instituciones. La primera institución en ser capturada es el sistema judicial, por ser la institución con poder político más distante de la política electoral y por ser percibido como “árbitro neutro”. En realidad, presidentes y parlamentos electos mediante los nuevos tipos de fraude tienen el camino abierto para instrumentalizar las instituciones democráticas y pueden hacerlo supuestamente dentro de la legalidad. Pero son evidentes los atropellos y las interpretaciones sesgadas de la ley o de la Constitución. En los últimos tiempos, Brasil se ha convertido en un inmenso laboratorio de manipulación autoritaria de la legalidad.


Ver texto completo: https://blogs.publico.es/espejos-extranos/2018/10/24/brasil-las-democracias-tambien-mueren-democraticamente/


¿ELECCIONES HONESTAS?

El dato es "viejo" pero útil: en setiembre de 2018 apenas uno de cada 6 brasileros creía que las elecciones serían limpias.
Ampliar información:
https://es.statista.com/grafico/15616/encuestados-que-afirma-confiar-en-unas-elecciones-honestas/





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domingo, 30 de septiembre de 2018

AMÉRICA LATINA, NACIÓN DE REPÚBLICAS

ARGENTINA BRIEVA CON NOVARESIO /  BOLIVIA Y LA SALIDA AL MAR / URUGUAY: ZABALZA CON RÍOS / VENEZUELA: MADURO EN LA ONU / NICARAGUA, ORTEGA Y EL PUEBLO / ECUADOR: CORREA CON NAVARRO / ARGENTINA: DUGGAN SOBRE NISMAN


Argentina: Brieva con Novaresio
Novaresio no es "K". Dady Brieva es peronista. Pero pueden dialogar. Su sinceridad, su expresividad intransferible levantó muchos comentarios. Una entrevista anterior puede encontrarse en: https://www.youtube.com/watch?v=Pdxy4cVJdOw




Bolivia y la salida al mar

"Cuándo será es cuándo señor fiscal que la América sea un solo pilar" decía  Violeta Parra. UN manifiesto de trabajadores de la cultura percibe de un modo fraternal a los pueblos de Chile y Bolivia. https://www.telesurtv.net/news/cultores-manifiesto-apoyo-salida-mar-bolivia-20180927-0106.html?utm_source=planisys&utm_medium=NewsletterEspa%C3%B1ol&utm_campaign=NewsletterEspa%C3%B1ol&utm_content=8


Uruguay: Zabalza con Ríos

En su programa La Palabra (28-09-2018) Julio Ríos recibió a Jorge Zabalza exdirigente del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros (MLN-T). Desencantado de la política critica a Tabaré Vázquez y a José Mujica, pero también habla de la utopía. Controversial, esclarecedor, equivocado muchas veces pero muy franco siempre. https://www.canal10.com.uy/la-palabra-jorge-zabalza-n515251


 Venezuela: Maduro en la ONU

El presidente Nicolás  Maduro ofreció estrechar su mano al presidente de los EE.UU Donald Trump si estuviese dispuesto a dialogar constructivamente con una agenda abierta.




 Nicaragua, Ortega y el pueblo
Una multitud marchó apoyando a Daniel Ortega  y pidiendo paz.

https://www.telesurtv.net/news/nicaraguenses-marchan-paz-daniel-ortega-20180920-0019.html?utm_source=planisys&utm_medium=NewsletterEspa%C3%B1ol&utm_campaign=NewsletterEspa%C3%B1ol&utm_content=8


Ecuador: Correa con Navarro

El ex presidente de Ecuador Rafael Correa se entrevistó con Roberto Navarro.




Argentina: Duggan sobre Nisman

Según la investigación periodística de Pablo Duggan, todas las pruebas de los forenses profesionales indican que Nisman se suicidó y que el informe de Gendarmería es una mentira descarada.

"Cuando empecé la investigación pensaba que iba a ser complicado para darme cuenta si realmente había sido un asesinato o si había sido un suicidio pero me sorprendió muchísimo al leer las pericias lo clarito que sale la verdad. El caso no es complicado, es infinitamente más fácil que cualquier caso policial en el que me he metido. Todas las pruebas indican suicidio. La autopsia indica suicidio, la junta médica dice que fue un suicidio, la pericia criminalística dice que fue un suicidio, se hizo una junta que avala eso y las demás pruebas, ninguna arrojo que podía ser un asesinato.

"Solo una prueba en todo el expediente kilométrico dice que fue un asesinato, que es una pericia de Gendarmería pero al mismo tiempo la lees y te das cuenta que es una mentira o que la autopsia fue hecha por gente que no sabe o por gente que quiso demostrar una falsedad. El tiempo pasó y si uno hace un análisis más profundo, la autopsia es un mamarracho ridículo que fue hecha por gente que no es médica ni criminalística". https://www.eldestapeweb.com/duggan-el-gobierno-necesita-probar-que-nisman-lo-mataron-porque-es-su-carta-credibilidad-n49872

sábado, 4 de agosto de 2018

Leer para vivir

EL CANON HAROLD BLOOM

Agustin Courtoisie




Se lo ha tratado con mucha displicencia y hasta desprecio. Es cierto que va a contrapelo de las modas académicas  y a veces es muy categórico. Y tampoco le importa mucho la bibliografía del último cuarto de hora de las revistas arbitradas. Pero no se merece tantas críticas y mucho menos el torpe mote de “conservador” o el reproche de estar fuera de lo que hoy merecería ser leído: uno puede emerger transformado después de cierto tiempo de leer a Harold Bloom (New York, 1930). 

Estamos ante un autor que enseña a leer con fervor, acaso siguiendo la observación de Jorge Luis Borges que cito de memoria: “clásico” es aquel autor que las generaciones han decidido leer como si todo en él fuese premeditado o profundo. Esa actitud cercana a la devoción es esencial  en el arte: las obras de los grandes autores son las que lo leen a uno y no al revés. Es así que se detonan la conciencia y la sensibilidad.  
 
Bloom es el autor de numerosas obras, que lo hicieron famoso incluso fuera del ámbito universitario y la crítica especializada. Entre algunas de las más conocidas, indicando el título en español pero con la fecha de la publicación original: El canon occidental (1994); Cómo leer y por qué (2000); Cuentos y cuentistas. El canon del cuento (2001); El futuro de la imaginación (2002); y Ensayistas y profetas. El canon del ensayo (2003).

Hablemos de nuevo del desprecio: en una reseña demoledora sobre uno de esos libros se han denunciado “
hipérboles suyas tan aventuradas como la de que Shakespeare inventó la condición humana”; “Harold Bloom es un judío norteamericano, que se reclama fruto genuino de la cultura yiddish neoyorquina; se le reconoce con justicia la defensa de una herencia literaria canónica frente a la nebulosa del multiculturalismo, pero su formación intelectual está muy lejos de las matrices europeas de los estudios literarios”; su “canon” en realidad surgiría no tanto de sus preferencias como de “sus lagunas, que son enciclopédicas” (Villanueva, 2010).

Mucho más afín con Bloom, Carlos Lago, escritor y profesor de literatura del Sarah Lawrence College de Nueva York, lo juzga de modo entusiasta: “Es el crítico literario más importante de nuestro tiempo, por ser el único que ha sabido hacer llegar su portentosa sabiduría al lector normal, sin renunciar un ápice a la exigencia de calidad que es el distintivo de la gran literatura” (Lago, 2011).
 
En una entrevista con el crítico neoyorkino, Lago recoge detalles muy significativos. Por ejemplo, cuando Bloom evoca como obra maestra el sexto volumen de la Historia del declive y la caída del Imperio Romano de Gibbon y declara: "Lo lamento, pero no me queda más remedio que denunciar a los Estados Unidos. El libro de Gibbon es un texto profético, que encierra un diagnóstico perfectamente aplicable a lo está ocurriendo hoy en mi país. Se podría titular Declive y caída del Imperio Americano” (ibídem).

Bloom luego explica: “Bastaría con cambiar unos cuantos nombres. Nuestros emperadores más recientes, salvo Obama, que es una víctima impotente de las circunstancias, como el resto de los ciudadanos, están cometiendo los mismos errores que cometieron los últimos emperadores romanos. Bush padre e hijo actuaron haciendo gala de un estilo que parece calcado del de los últimos emperadores romanos, emprendiendo guerras irresponsables abocadas a la derrota y la catástrofe incluso en la misma zona geográfica, en áreas que en parte corresponden a lo que es hoy Irak. Y lo mismo vale para Afganistán y Somalia" (ibídem).

Por eso no extraña que el año pasado, en una videoconferencia del CCK de Buenos Aires transmitida desde New Haven, Bloom haya arremetido muy naturalmente contra Donald Trump: "Es una pesadilla apocalíptica" (Blanc, 2017). El paralelo establecido por Bloom entre la decadencia del Imperio Romano y los EE.UU refiere entre otros a un peculiar factor en común: el auge del cristianismo adoptado como credo oficial (Lago, 2011).

Regresando a la entrevista de Lago de unos años atrás (2011), sorprende gratamente que Bloom haya denunciado con tanta lucidez los prolegómenos de lo que hoy (2018) es un suerte de fiesta  supremacista, reaccionaria y xenófoba: “La única nación del hemisferio occidental que no se ha emancipado de la fe cristiana son los Estados Unidos, lo cual nos lleva directamente al argumento de Gibbon. Estados Unidos está viviendo un momento histórico terrible, con fenómenos como el llamado Tea Party, que no es ni más ni menos que un partido fascista. Resulta inconcebible que en 2011 un oligarca como Rick Perry, que niega la evolución y el cambio climático, pueda ser nominado por el Partido Republicano como candidato presidencial, pero hay muchas posibilidades de que sea así. El momento actual guarda un parecido alarmante con el que vivió Alemania cuando los nazis accedieron al poder en los años treinta" (ibídem).

La entrevista de Carlos Lago es reveladora también por otros motivos. El autor de Shakespeare: la invención de lo humano (1998) elige una de sus peculiares obras como puerto de arribo de un largo viaje: “La anatomía de la influencia es mi summa literaria, mi legado como crítico. El testimonio final de una vida dedicada a los libros. El verdadero asunto es la pasión por la literatura. Para mí, leer es la única manera de dar sentido a la vida” (Lago, 2011).

Descarta casi iracundo a J.K. Rowling y a Stephen King pero defiende a Philip Roth, Don DeLillo, Cormac McCarthy y al “misterioso” Thomas Pynchon. El entrevistador se permite entretanto algunas miradas iluminadoras: “Luz de agosto, la misma que hace 11 años, cuando lo entrevisté por primera vez, en verano de 2000. La casa, el jardín, las ventanas selladas, todo tiene el mismo aspecto. Entonces Harold Bloom era un hombre de 70 años, pletórico de energía, con bastantes kilos de más. Hoy (2011) me recibe un anciano enflaquecido que se apoya fatigosamente en un grueso bastón negro”. 

El ambiente no escapa a su esmerada crónica: “Todo en la casa sirve de soporte a torres de libros, que se amontonan en los sofás, las sillas, los alféizares de las ventanas, en el suelo. Bloom dice haber superado ciertos problemas de salud, que califica de catástrofes. Constantemente bebe agua de una especie de biberón de plástico que recuerda la retorta de un alquimista” (ibídem).
 
Después de leerle algunas citas para escuchar sus comentarios y pedirle que recuerde las poesías de sus autores favoritos, Lago toma nota de algo que describe con fidelidad a ese anciano apasionado por la literatura: “Bloom acerca a la boca el biberón de agua. El gesto trasluce la extraña cercanía entre la ancianidad y la infancia” (ibídem).

PIMIENTA DE FOUCAULT

Harold Bloom reitera lo dicho en sus libros en muchas conferencias y entrevistas: se  queja  por el abandono de la “exigencia estética y cognitiva” que sería  la seña de identidad de la gran literatura. Agrega: “La literatura imaginativa, tal y como la cultivaban Shakespeare, Cervantes, Dante y Montaigne, ha cedido ante la basura abominable de (los) best sellers” (ibídem).

En contacto con Anna Grau, Bloom se interna en ciertos matices que son imprescindibles para valorar su papel como lector entusiasta (y contagioso). Por ejemplo, entendiendo por “grandes” a autores como Shakespeare y Cervantes, apunta algo exquisitamente ambiguo: “Yo creo que a los verdaderamente grandes solo se les puede leer así, de un modo muy apasionado y muy personal. Hay lecturas erróneas poderosas y hay lecturas erróneas débiles, pero las lecturas correctas son imposibles si una obra literaria es lo bastante sublime. Es decir, pluridimensional” (Grau, 2011).

La entrevistadora señala con tino que “este crítico por momentos parece más un psicoanalista” y recuerda las dos puntas del arco de la producción de Harold Bloom: desde La ansiedad de la influencia (1973) hasta La anatomía de la influencia (2011).  En realidad, parecería en exceso ambicioso  “determinar cómo ha influido exactamente cada autor en otro a lo largo de la historia”. Pregunta Grau: “¿En realidad no debería haber tantas «Anatomías de la influencia» como lectores, de acuerdo con sus propias teorías?”. A lo cual responde Bloom: “Por supuesto. Pero insisto en que la crítica literaria, tal y como yo pretendo practicarla, no es filosofía, ni política ni religión institucionalizada. Es una meditación sobre la vida, es una forma de vida en sí misma. La mejor forma de vida que yo conozco” (ibídem).

En ocasión de que Bloom fuera galardonado con el Premio Catalunya el 22 de mayo de 2002, Fernando Castanedo se acercó al autor con algunas interrogantes que vale la pena compartir. Según Castanedo, Bloom “critica el multiculturalismo y los estudios de género, y defiende la eminencia estética y la utilidad de la literatura para la vida” (Castanedo, 2002).

Por su parte, el responsable de El canon occidental explica que no solamente en EE.UU va a contracorriente de toda la academia: “En el Reino Unido, por ejemplo, soy anatema, no se puede ni mencionar mi nombre. En general, en estos lugares soy un paria, un profeta sin honor, lo que quizá se deba a mis denuncias del proceso de autodestrucción en el que se ha empeñado el mundo académico anglosajón. Este proceso de destrucción, que comenzó con la contracultura de los sesenta, tuvo mucho que ver con la guerra del Vietnam. Entonces nació un rencor que a su vez dio lugar a esa tendencia que yo he llamado la escuela del resentimiento” (ibídem).        

Continúa Bloom: “Lo que intento hacer es defender el canon tradicional de la literatura occidental. Me interesa seguir demostrando por qué Shakespeare, Cervantes, Dante, Milton, Dickens y otros muchos son los autores que la gente debe leer, pero en las universidades del mundo anglosajón la batalla está perdida, así que en mis libros y en mis clases lo que dirijo es una especie de guerra de guerrillas, como los talibanes, pero con la certeza de que la campaña aquí ya terminó” (ibídem).

Un pasaje de esta entrevista también merece ser citado in extenso, por las definiciones filosóficas y hasta políticas que contiene. Cuando Fernando Castanedo le pregunta cómo distingue la escala y la profundidad de los escritores Bloom responde:

“Sobre todo hay una diferencia en cuanto a la eminencia estética, al poder, a la energía humana que poseen y a su capacidad de influir. Así es como las diferencias graduales los convierten en tipos, en especies distintas. ¿De qué sirve un método de análisis y descripción que funciona igual para Cervantes que para cualquier otro? Cervantes fue un dramaturgo pésimo, pero ahí está el Quijote, que marca la diferencia del genio”.

Y confiesa de pronto: “Todo lo demás, los estudios multiculturales, enseñan a Jamaica Kincaid y Toni Morrison. Tienen la pretensión de ser de izquierdas y acusan a cualquiera que crea en el canon de la tradición, como yo, de ser de derechas, cuando he sido socialista toda mi vida. Socialista como se puede ser socialista en Estados Unidos, en donde la única ideología posible es la del capitalismo. La broma malhumorada y rancia que hago para describirlos es decir que lo que hacen son estudios lésbico-esquimales. Cuando enseñan a Shakespeare lo hacen siguiendo los cánones de la crítica feminista, de la crítica marxista, lacaniana, todo mezclado en un cóctel con jugo de zarzaparrilla californiana años setenta. Sería algo así como agua de Seltz de California y crítica marxista con una pizca de pimienta foucaultiana. Un cóctel Foucault a la americana. A mí no me interesa Foucault. Encuentro que es un ideólogo, y a mí no me gustan los ideólogos. Yo no tengo ideología. Prefiero a Oscar Wilde que a Lévi-Strauss o Foucault. Recuerdo el ensayo del divino Wilde sobre el socialismo y estoy de acuerdo con él en cuanto a la existencia de un alma humana, de una esencia” (Ibídem).

Ante la pregunta acerca de cómo se desmarca Bloom de los “estudios culturales”  vuelve a confrontar enfatizando el no compartir el empeño de esa corriente “en que las obras son el resultado de autores colectivos y energías sociales”. Según sus palabras: “Todavía nadie me ha respondido satisfactoriamente a la pregunta sobre las supuestas energías sociales que produjeron a Shakespeare y sus obras. ¿Por qué entonces Ben Jonson o Christopher Marlowe o, en un plano distinto, Thomas Middleton, en quienes operaron simultáneamente las mismas energías sociales que en Shakespeare, no alcanzaron sus logros? Yo busco una razón que dé cuenta de ello, porque lo que separa a Shakespeare de los otros autores es tan grande que no se trata ya de una diferencia cuantitativa. Son especies diferentes” (ibídem).

Bloom está convencido de que la literatura tiene su utilidad para la vida: “En este sentido soy pragmático. Seguiré hablando de algo que creo que siempre hago: hablar de los usos de la literatura para la vida, de la utilidad de Shakespeare, de la utilidad de Dante. Obviamente la literatura sirve para la vida, y al afirmar que la función principal de los estudios literarios es enseñar a conocerse a uno mismo y a conocer a los demás, eso significa que todavía no me he jubilado. Hacerlo, como otros lo hacen, siguiendo el patrón ideológico de Foucault, de Marx o de cualquier otro teórico francés me parece un sinsentido absoluto” (ibídem).

CONTRADECIRSE ES VIVIR


Al igual que William Shakespeare, que se expresa mediante paradojas tal como en algún lugar lo ha señalado el propio Bloom, repasemos algunos puntos contradictorios (en apariencia) del autor. Critica por un lado a los EE.UU como imperio y a los Bush, Obama y Trump. Y se declara socialista hasta donde lo ha podido ser en su país. Pero por otro lado no se afilia a los estudios culturales, ni a las corrientes de género, ni a Marx ni a Foucault. Además, la individualidad importa, pero eso no le lleva a negar que la influencia sea decisiva en la literatura y la vida. Casi siempre Bloom rehúye fijarse en una etapa, endurecerse en una postura. Todo fluye.

Un claro ejemplo es su rechazo de las interpretaciones literarias nutridas de las perspectivas de género y aquellas de diferentes modos basadas en la sexualidad. Pero en la práctica nada de eso le inhibe  interpretar con todo desparpajo los textos de Shakespeare, su gran pasión, vinculados con esas temáticas. Por ejemplo, al abordar El mercader de Venecia, Bloom analiza así  algunos de sus personajes: “Antonio vive para Basanio y de hecho está dispuesto a morir por él, e hipoteca su libra de carne a Shylock únicamente para que Basanio pueda acicalar su galanura a fin de casarse ricamente en Belmont [con la bella e inteligente Porcia]. Basanio no es un mal sujeto, pero nadie querría intentar distinguir entre Basanio y Lorenzo, dos playboys venecianos en busca de herederas” (Bloom, 2016: 223).

Pero su desinhibición va mucho más allá: “Basanio, debemos suponer, es bisexual, pero Antonio claramente no lo es, y su homoerotismo es tal vez menos pertinente que su sadomasoquismo, el ansia de destino amenazante que pudo permitirle concluir un contrato tan demente con Shylock” (opus cit.: 224).      

En este punto debe señalarse que resulta pobre la interpretación que hace Harold Bloom de El mercader de Venecia. En un plano general, si bien esa obra se ha representado y se ha utilizado con obvios ánimos antisemitas, no se justifica esta gruesa afirmación: “Tendría uno que ser ciego, sordo y tonto para no reconocer que la grandiosa y equívoca comedia de Shakespeare El mercader de Venecia es sin embargo una obra profundamente antisemita” (opus cit.: 215). “Termino repitiendo que hubiera sido mejor para los últimos cuatro siglos del pueblo judío si Shakespeare no hubiera escrito nunca esta obra” (opus cit.: 236). Sin embargo, cualquiera que haya visto la extraordinaria versión para el cine, fiel al texto original, de Michael Radford (2004) con Al Pacino (Shylock), Jeremy Irons (Antonio), Joseph Fiennes (Basanio), Lynn Collins (Porcia) y un elenco a la altura de las exigencias de Shakespeare, entenderá que por el contrario, lo que Bloom clasifica como “alta comedia” es una propuesta de sabias mixturas, que sin rehuir los enredos amorosos pisa en sus grandes líneas los pasos de una gran tragedia.

Obra transida por reflexiones filosóficas tales como  las diferencias entre la ética y el derecho en la escena del juicio (monólogo de Porcia), o la identificación inevitable para el espectador con el personaje de Shylock: la lucha por reivindicar su honor está muy por encima de recibir los cofres rebosantes de monedas que ante el tribunal ofrecen los amigos de Antonio. Son las luchas del reconocimiento de las que habla hoy Axel Honneth, o incluso Francis Fukuyama con apoyo en La fenomenología del espíritu de Hegel.

Se equivoca por completo Bloom al calificar de villano cómico a Shylock.  Y se le escapan las entrelíneas del carácter de verdadero torturado de Shylock que declara lo que sus opresores esperan escuchar, y así poder preservar lo que queda de su vida. Bloom  reprocha esa expresión de conformidad, Shylock no puede estar contento con el final del juicio. Por supuesto que no lo está. Pero en realidad, cuando Shylock acepta la horrorosa oferta del tribunal y de Antonio, no lo hace con autenticidad sino por haber sido derrotado y humillado de nuevo de la manera más vil: se le pide un acto imposible para una voluntad humana, como es convertirse al cristianismo, pedido tan imposible de cumplir como el obligar a amar a quien no se ama. El poder que lo discrimina y lo ofende pide algo que nadie es capaz de cumplir. Y tanto da simular que se accede o no a esa pretensión.

En el Making off del film, Al Pacino acierta al ubicar el célebre discurso de Shylock sobre la igualdad de los judíos con el resto de los hombres como “allá arriba, junto a Martin Luther King”. El espectador actual, no contaminado por los fundamentalismos de distinto signo, no puede menos que empatizar con Shylock y deplorar la estrategia “piedeletrista” de Porcia, disfrazada de jurista para favorecer a sus amigos.

Incluso Bloom algo de todo esto lo percibe cuando confiesa inmediatamente después de sentenciar el carácter antisemita de la obra: “El mercader de Venecia es tan matizado y equívoco, sin embargo, que no puedo estar seguro de que haya alguna manera de montarla ahora y recuperar el arte de representar a Shylock del propio Shakespeare” (Bloom, 2016: 236).      

UN CANON MUNDIAL

De nuevo puede discreparse con Bloom cuando coincide con Charles Lamb en el consejo de que es “mejor leer a Shakespeare que verlo representado” (opus cit.: 832).  En lo personal, he comprendido mucho mejor las agudas interpretaciones de Bloom acerca de Hamlet, sus personajes y los pliegues de su trama, después de haber visto la película homónima de Kenneth Branagh (1996). A otros los ha ayudado más el Hamlet  de Laurence Olivier (1948) que puede encontrarse completa en YouTube (dura 2 horas y 7 minutos). Recordemos qué ha dicho Bloom de la obra y del personaje Hamlet, con su habitual entusiasmo: “Este personaje, el más extraordinario de todos los de Shakespeare (incluyendo a Falstaff, Yago, Lear, Cleopatra) es, entre muchas otras cosas, un filósofo desesperado cuyo tema particular es la relación contrariada entre propósito y memoria (…) Se nos permite ver su arte en acción, y al servicio de su filosofía, que trasciende el escepticismo de Montaigne y, al hacerlo, inventa el nihilismo occidental”.

Harold Bloom asume que “presumiblemente, Shakespeare leyó a Montaigne en la versión manuscrita de Florio” (Bloom, 2016: 855). “Montaigne dice que somos puro viento, pero el viento  es más sabio que nosotros, puesto que le gusta hacer ruido y moverse, y no añora la solidez y la estabilidad, cualidades que le son ajenas. Tan sabio como el viento, Montaigne adopta un punto de vista positivo de nuestras móviles personas, metamórficas pero sorprendentemente libres” (opus cit.: 856).

Eso pinta a Shakespeare, a Bloom, a quien esto escribe y a quien ha llegado por azar o paciencia hasta estas líneas. Tampoco puedo evitar que acuda aquí, también, el José Enrique Rodó de Motivos de Proteo. El propio Shakespeare podría irrumpir como un espectro en este instante y advertir desde sus “Sonetos de amor”: “No, yo soy aquello que soy, y quienes miden/ mis excesos, hacen la cuenta de los suyos propios” (“No, I am that I am, and they that level/ At my abuses reckon up their own”)  (Shakespeare, 1979: 353).

Pero estas líneas, en realidad, no pretenden ocuparse tanto de Shakespeare u otras glorias de la literatura universal como de Harold Bloom que empuja a conocerlas y a apropiárselas. No en vano hace suyas las afirmaciones de otro perspicaz autor para explicar que al conocer cómo son las cosas “la náusea inhibe la acción”. Alguien como Hamlet “no podría cambiar nada en la naturaleza eterna de las cosas”. Es “ridículo o humillante” que se pida que enderece “un mundo que está desquiciado”. “El conocimiento mata la acción; la acción requiere los velos de la ilusión” (Bloom, 2016: 856). Pero con todas las metamorfosis, los equívocos, la generosidad y hasta la exuberancia paradójica de significados de la obra de Shakespeare (y la de Bloom), la ilusión para el lector al menos parece posible y eso también es un proceso de recuperación del sentido.

Por cierto, es comprensible que se desplieguen las defensas racionalistas de cada uno ante todo este chisporroteo poético.  Pero otro crítico iconoclasta y tan a contracorriente como Bloom, me refiero a Josep Pla, lo ha dicho de un modo luminoso que a la vez permite entender a William Shakespeare y su mentor  Harold   Bloom: “Se ha dicho de la obra de Voltaire que es un caos de ideas claras. De Shakespeare se podría decir, con mayor razón, que es una claridad de un caos oscuro” (Pla, 2001: 604).

¿Por qué Harold Bloom? ¿Por qué agitarse con este erudito ajeno a la moda?  Es que quizá valga la pena su ambición desmesurada y encomiable, su búsqueda apasionada de establecer  el canon literario como quien identifica en un sótano oscuro una pequeña esfera desde la que se pueda contemplar todo el universo, pasado, presente y futuro, como en aquel cuento de Jorge Luis Borges: “Si el mundo puede tener efectivamente una cultura universal y unificadora, en el grado que sea, esa cultura no puede emanar de la religión. El judaísmo, el cristianismo y el islam, tienen una raíz común, pero son más diversos que similares (…) ¿Por qué Shakespeare? Era ya el canon occidental, y se está volviendo ahora central para el canon mundial implícito” (Bloom, 2016: 830).


REFERENCIAS

En el caso de diarios y revistas se trata de versiones digitales y por ello no se ha indicado número de página en el cuerpo del texto.

BLANC, Natalia (2017). “Harold Bloom, tan provocador como siempre”, en La Nación,  (23/04/2017). Buenos Aires.  
BLOOM, Harold (2016). Shakespeare: la invención de lo humano. Anagrama. Barcelona. (Shakespeare: The Invention of the Human, 1998).

CASTANEDO, Fernando (2002). “En el mundo anglosajón, el estudio serio de la literatura ha muerto”, en la Biblioteca Virtual de Literatura (Sevilla) de Leopoldo de Trazegnies.

GRAU, Anna (2011). "Le di la espalda al mundo académico sin pensar que sería un éxito", en ABC Cultural (15/10/2011). Madrid.

LAGO, Eduardo (2011). "Seguiré leyendo mientras me quede un soplo de vida". Entrevista en El País (4/09/2011). Madrid.

PLA, Josep (2001). Diccionario Pla de literatura. Edición de Valentí Puig. Ediciones Destino. Barcelona.

SHAKESPEARE, William (1979). Poesía completa. Edición bilingüe. Traducción de Fátima Auad y Pablo Mañé Garzón. Libros Río Nuevo. Barcelona.

VILLANUEVA, Darío (2010). “Ensayistas y profetas. El canon del ensayo” en  El Cultural 16/07/2010, revista semanal del periódico El Mundo, Madrid.


FUENTE: COURTOISIE, Agustín (2018). "Leer para vivir. El canon Harold Bloom", en revista Relaciones, Nro. 411, agosto de 2018. Montevideo, pp. 31-33.

lunes, 23 de julio de 2018

NICARAGUA AL OTRO LADO DE LA PANTALLA



FERNANDO GUTIÉRREZ / ATILIO BORÓN / MAX BLUMENTHAL / CORTE INTERAMERICANA DE DDHH /  URUGUAY: ¿POR  QUÉ ES MALO TRANCAR LOS NEGOCIOS CRIMINALES?




Los líderes estudiantiles nicaragüenses en Washington,
junto a Marcos Rubio (izquierda) e Ileana Ros-Lehtinen (derecha)

(Fuente: Max Blumenthal)


Desde iniciado el conflicto, de modo invariable, todas las informaciones acerca de los sucesos violentos en Nicaragua vienen presentando el mismo sesgo: todas las responsabilidades serían del gobierno de Daniel Ortega.


Lo más llamativo es que esa toma de posición se ha naturalizado al punto de que en el Uruguay, además de las previsibles lágrimas de los parlamentarios tradicionales, los referentes de la izquierda oficialista, incluido el ex presidente José “Pepe” Mujica, se han puesto del lado de los variopintos opositores, sin identificar las diferentes categorías de manifestantes. Debe señalarse como notable excepción a Constanza Moreira por algunos matices relevantes que introdujo. Ya el año pasado Moreira había tenido la dignidad de defender con inteligencia a Venezuela, Lula y Cristina Fernández de Kirchner.
 

En particular, de sectores políticos y grupos mediáticos nacionales no he escuchado mayores comentarios acerca de la sugerente ausencia de reivindicaciones y programa alternativo de quienes protestan, algo que esboce un futuro después de la solicitada renuncia del presidente Ortega y las eventuales elecciones anticipadas en Nicaragua.


Tampoco nadie parece haber registrado el hecho relevante de un gobierno que cedió dos veces en instancias clave: el abandono de la reforma previsional al comienzo de los hechos violentos (que molestaba sobre todo a algunos empresarios) y la disposición a un diálogo que la propia oposición destrozó rompiendo el protocolo e interfiriendo con insultos las reuniones. Basta escuchar en una de ellas al promocionado estudiante Lesther Alemán (que cuenta con el expreso apoyo de los EE.UU) cuando empezó a gritarle al presidente Ortega antes de que le correspondiese el turno, para comprobar lo que fue la tónica de aquellos intentos dialoguistas del gobierno. 

Todos conocen a ese estudiante (Lesther Alemán) y otros que viajaron a EE.UU pero casi ningún medio de comunicación de los grandes ha dado a conocer el triste caso de otro estudiante, Leonel Morales, que participó en las primeras protestas pero los opositores radicalizados luego intentaron asesinarlo.

Las fotografías de esta edición muestran a Lesther Alemán junto a los ultra derechistas Ted Cruz, Marcos Rubio e Ileana Ros-Lehtinen, con quienes fue a proveerse de recursos, según Max Blumenthal. Y aunque esencialmente está basado en Blumenthal, por sus aportes bibliográficos puede consultarse también el artículo de Tita Barahona.


El error más grave del coro latinoamericano contrario a Ortega surge quizás de un serio déficit informativo (en los casos en que se trata realmente de gente honesta), muy similar al referido a Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina al que ya estamos acostumbrados. A nadie le parece necesario tomarse  algunas molestias como cotejar y ponderar los descargos de las autoridades y de los analistas internacionales que miran el conflicto con otras informaciones y otros datos actuales e históricos.  


Por eso compartimos en esta edición de Filosofismas, entre otras, las reflexiones de Fernando Guiérrez apoyadas por cruentas imágenes y las de Atilio Borón. En cuanto a evidencias, el artículo más importante es el de Max Blumenthal. Ocurre que sin ánimo de ocultarlo, más bien al contrario, algunos estudiantes opositores nicaragüenses fueron a pedir recursos a los Estados Unidos. Y para colmo, personalidades de ese país han reconocido y hasta se han jactado de proveerlos. Por esta vez Wikipedia es confiable para enterarse sobre quién es el escritor estadodunidense, periodista de investigación y blogger Max Blumenthal.

Es una estupidez desconocer estos hechos con el argumento de "otra vez con eso de que la CIA está detrás". En esta oportunidad son los mismos referentes políticos estadounidenses y las organizaciones vinculadas quienes lo han admitido. En su artículo Max Blumenthal identifica con precisión las instituciones involucradas, y provee los nombres de quienes están a cargo de estas y otras operaciones.


No estoy del todo seguro, pero tal vez también estamos ante cierta frivolidad metodológica de los medios nacionales, que reside en tomar posición antes de averiguarlo mejor, por no establecer matices entre los opositores, ni preguntarse por la consistencia de sus objetivos, ni  por el carácter heterogéneo de los factores que condujeron a Ortega a la presidencia. 


Basta pensar que entre los manifestantes se incluyen ciudadanos honestos expresando su legítima disidencia, tanto como mercenarios con un modus operandi que recuerda al de los que actuaron en Libia cuando el asesinato de Gadafi. Si esto es el prolegómeno de una guerra civil fogoneada de afuera, debe hacerse todo por evitarla. Ya sabemos quiénes son a la postre los que se llevan la parte del león en estos conflictos: quedan Estados deshechos (y no "Estados fallidos" por propia responsabilidad), más fáciles de vampirizar, con la complicidad de las elites nacionales de turno.


Es raro tener que explicar que no pueden meterse en la misma bolsa a los ciudadanos opositores bien intencionados junto a mercenarios y asesinos capaces de atacar edificios estatales, prender fuego viviendas particulares y torturar e incluso matar personas supuestamente afines al gobierno. Me da pena ver que personalidades como Gioconda Belli y Sergio Ramírez no lo tengan en cuenta. También parece apresurada la declaración de intelectuales latinoamericanos  entre los que se incluyen la argentina Beatriz Sarlo y el uruguayo Raúl Zibechi.


La diferencia entre este informe de Filosofismas y las condenas al uso contra Nicaragua es que luego de la saturación de opiniones de fundamento precario o unilateral, arrimo aquí las miradas que me han desconcertado al principio pero me han ayudado a pensar luego con menos superficialidad. Muchos esperamos que el proceso del tema sea un poco más integral y menos distorsionado y hemipléjico que el basado en las redes sociales, la CNN y sus similares rioplatenses o regionales.


Eso no significa, en absoluto,  ponerse del lado de Ortega, sino aproximarse a una base de informaciones más completa al que hasta ahora vienen manejando los medios como si fuese una suerte de partido único que los mandatase. Pero, cuidado, no creo que haya conspiraciones detrás de la mayoría de los medios uruguayos.


No la necesitan los periodistas y los políticos que hoy rasgan sus vestiduras contra Ortega, pese a su escaso fundamento y al nulo contraste de versiones: lo hacen muy seguros y convencidos, por serios u honestos que sean. Es que no hacen falta las conspiraciones si no puedes salir de tu marco teórico que ha logrado convertir a la opinión pública en la opinión publicada de los grandes medios masivos internacionales.


Sin embargo, decididamente, hay muchos otros fenómenos en Nicaragua al otro lado de la pantalla, es decir, fuera del rectángulo de la TV, los celulares y los diarios, plenos de consignas reiterativas y escamoteos de datos sustanciales. 


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NICARAGUA: LOS OPOSITORES HAN TORTURADO, ASESINADO Y QUEMADO CUERPOS HUMANOS
Fernando Gutiérrez Almeira 




Son ellos mismos los que han documentado, con total cinismo y brutalidad sus crímenes, al parecer carentes por completo de empatía humana en esos momentos de salvajismo. Este video que adjunto lo muestra así, sin medias tintas, sin nada más que observar cómo se cometen atrocidades contra el hijo de alguien, contra el padre de alguien. ¿Esta es la manera de luchar por la democracia? ¿A esto se le llama luchar por la libertad? 


Muchos medios corporativos, sobre todo los estadounidenses, que lo han hecho en masa, han mostrado de esta oposición un rostro puramente victimizado, vapuleado por una dictadura descontrolada a pesar de toda su supuesta pureza e inocencia juvenil, pero han ocultado estas vilezas, estas bajezas sin nombre, demostrando que están sesgando la información con fines oscuros, al servicio de los intereses que como medios corporativos sirven. 


Lamentablemente la opinión pública parece querer dejarse arrastrar por una sola visión de las cosas, señalando la violencia del gobierno, que ciertamente ha existido en su abierta campaña para terminar con los tranques y los bloqueos territoriales, lanzando operativos armados y movilizando a sus fuerzas policiales.


Pero que se sepa que ningún gobierno, ni dictatorial ni democrático, ni autocrático como dice José Mujica (el ex-guerrillero izquierdista que hoy es considerado en el mundo por muchos un ejemplo a seguir), aparentemente ignorando las atrocidades de la oposición, ni socialdemócrata, se abstiene de aplastar a una oposición que más que oposición tiene el aspecto de un movimiento desestabilizador que recurre al expediente del terror.


¿No luchó Gandhi con la fuerza de la palabra, la convicción, el gesto y la no violencia contra el imperio de Inglaterra? ¿No venció en su lucha? Y entonces ¿quién puede justificar estos crímenes horrorosos cometidos por la oposición? ¿Quién puede apoyar a una oposición cuyo comportamiento es de unos enloquecidos fanáticos de ideas confundidas que queman la bandera sandinista como si el sandinismo y el gobierno de Ortega fueran lo mismo demostrando su total incomprensión de la historia de su propio país?


Pero debo agregar algo que resulta imprescindible: aquí está la mano de EEUU, ya no puede caber la menor duda. No puede caber duda porque en esta página ha quedado documentado el apoyo del ultra derechismo estadounidense a la oposición no solo de manera declarativa, sino a través de legislación, a través de un apoyo millonario en dólares, y sobre todo, a través de los medios de comunicación allegados a los intereses de EEUU.


¿Fue este movimiento alguna vez un movimiento pacífico y con reclamos válidos? Seguramente. ¿Merece multitud de críticas y acusaciones el gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua? Sin duda debe ser así.


Mi postura no consiste aquí en apoyar al gobierno de Daniel Ortega sino sobre todo consiste en sugerir claramente que esa oposición, si alguna vez fue pacífica y justa, se ha transformado en pocos meses en violenta y torturadora, y que de esa transformación no debemos inculpar a aquellos que critican y señalan al gobierno de Nicaragua sino al intervencionismo de EEUU, el mismo que ha herido y desangrado a Latinoamérica desde hace más de un siglo con sus golpes de Estado, con sus magnicidios, con sus operaciones encubiertas, con sus escuelas de tortura, con sus invasiones directas, con sus bases militares, con sus supuestas guerras contra el narcotráfico, etc.


Ni me interesa aquí defender ideología alguna pues las etiquetas ideológicas y políticas no ayudan a pensar libremente, sino pedirle a quien lea, a cualquier latinoamericano que lea esto, que mire y escuche y comprenda que si no reconocemos hasta qué punto el intervencionismo de EEUU, que está al servicio de sus intereses geopolíticos hemisféricos en su confrontación con la influencia de otras potencias mundiales, es un agente destructor de la paz y del bienestar de nuestra patria latinoamericana, entonces nunca haremos lo necesario para defender y engrandecer esa patria nuestra.





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NICARAGUA, LA REVOLUCIÓN Y LA NIÑA EN EL BOTE
Atilio Borón


La dolorosa coyuntura actual en Nicaragua ha precipitado un verdadero aluvión de críticas. La derecha imperial y sus epígonos en América Latina y el Caribe redoblaron su ofensiva con un único y excluyente objetivo: crear el clima de opinión que permita derrocar sin protestas internacionales al gobierno de Daniel Ortega, elegido hace menos de dos años (noviembre del 2016) con el 72 por ciento de los sufragios.


En los últimos meses, cientos de ciudadanos fueron torturados y asesinados por grupos violentos en Nicaragua. Esto era previsible; lo que no lo era fue que en esa arremetida participaran con singular entusiasmo algunos políticos e intelectuales progresistas y de izquierda que unieron sus voces a la de los lenguaraces del imperio.


Ver aquí el artículo completo

FUENTE: “Nicaragua, la revolución y la niña en el bote” de Atilio Borón. Blog de TeleSur. 17/07/2018. https://www.telesurtv.net/bloggers/Nicaragua-la-revolucion-y-la-nina-en-el-bote-20180717-0002.html

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ESTADOS UNIDOS SE JACTA DE SU APOYO A OPOSITORES NICARAGÜENSES
Max Blumenthal






Estudiantes nicaragüenses junto a Ted Cruz

Mientras que algunos medios de comunicación corporativos han retratado al violento movimiento de protesta que atrapa a Nicaragua como una corriente progresista de base, los propios estudiantes del país han dejado ver todo lo contrario.

A principios de junio, los principales activistas opositores de Nicaragua fueron a reunirse a Washington, DC, con la cabeza del grupo derechista de defensa del Estado estadounidense: Freedom House. El grupo opositor, conocido como M19, estaba allí para suplicar a Donald Trump y otros funcionarios de derecha del gobierno de los Estados Unidos que los ayudaran en su lucha contra el presidente nicaragüense Daniel Ortega.





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NICARAGUA: INFORME DE CIDH SOBRE VIOLENCIA ESTÁ PARCIALIZADO
TeleSur


El Gobierno de Nicaragua calificó este viernes  de sesgado y parcializado el informe presentado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la situación en el país generada por los actos vandálicos de grupos vinculados a la derecha. El canciller nicaragüense, Denis Moncada, aseveró que este informe es completamente subjetivo. Asimismo, criticó que el organismo omite la quema y destrucción de instituciones públicas, ambulancias y hospitales.


El Gobierno de Nicaragua defiende la paz en el país e insiste en el diálogo como forma de resolver las controversias políticas. No obstante, desde hace más de dos meses grupos vandálicos han salido a las calles a realizar actos de agresiones contra ciudadanos y entidades públicas y privadas que buscan desestabilizar al Gobierno de Daniel Ortega.





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URUGUAY: ¿POR QUÉ ES MALO TRANCAR  LOS NEGOCIOS CRIMINALES?





El diario El País (Uruguay) señala que las medidas contra el crimen organizado son una traba para el clima de negocios. Créalo o no:


La mala posición de Uruguay en el ranking de este año se debe "principalmente a la implementación continua de múltiples medidas de transparencia fiscal internacional, prevención del lavado de activos y financiamiento del terrorismo", entre ellas las normas de cumplimiento del Estándar de Reporte Común (CRS) y de identificación del beneficiario final.