Filosofar sin incurrir cada tanto en algún sofisma es una tarea imposible, como aprender a caminar sin caerse. Por fortuna están los otros, el prójimo, el próximo, para corregirlo a uno.
viernes, 22 de noviembre de 2019
EN LA WEB NO HAY VEDA
El calor de la segunda vuelta me puso de buen humor. Ninguno de los breves posteos que seleccioné aquí deben ser tomados a mal. Sugiero leerlos con espíritu deportivo. Adhiero siempre al lema, en recuerdo de Gandhi, que dice: "Haz en tí el cambio que quisieras ver en el Facebook". O en el mundo. Que gane el mejor.
EL QUE PAGA LA ORQUESTA ELIGE LA PARTITURA
Son comunicadores. Son "influencers". La juegan de neutrales en algunos casos. En otros son más explícitos. Ellos saben cuánto ganan los funcionarios y qué hacen las empresas. Pero nadie sabe si ellos son empleados, o si son empresas, ni cuál es el vínculo contractual que los une a los medios. Denuncian los secretos de otros pero ellos no suelen difundir cuánto ganan por trabajar en los medios, o por hacer negocios gracias a estar en los medios. La pregunta es: ¿quién o quiénes pagan la orquesta?
En los EE.UU “las grandes empresas financian la producción y distribución de los medios masivos de comunicación. Y al margen de toda intención, quien paga a la orquesta es generalmente el que impone el repertorio“ decían Lazarsfeld y Merton (1948) en un estudio célebre.
Lazarsfeld y Merton se propusieron detectar las condiciones de éxito de campañas masivas exitosas. Entre ellas encontraron un requisito relevante: la propiedad de los medios, o el monopolio de hecho de los medios de comunicación, sin contrapropaganda eficaz, solía impactar de modo previsible sobre la sociedad. Los autores proponían los ejemplos de la Unión Soviética y la Alemania nazi.
Pero fueron igualmente duros con los EE.UU y decían: "El oligopolio de los medios masivos y la concentración en manos de unas pocas grandes empresas", hacía inviable toda propaganda alternativa, o la reducía hasta volverla marginal. Y es sabido que “quien paga a la orquesta es generalmente el que impone el repertorio“.
Yo he suavizado la frase diciendo “elige la partitura” en vez de “impone el repertorio” porque “imposición” me parece inexacto en el caso de los comunicadores seleccionados en la imagen del posteo.
De verdad, en esto no tengo ninguna duda: estoy seguro que aquellos cuyas fotografías acompañan este texto creen estar haciendo las cosas bien, de manera correcta. No es el periodismo venal de otras partes del mundo, algunas muy cercanas. Por lo menos en el caso de los comunicadores incluidos en este posteo creo que todos son honestos, y no creo que cambien de opinión para seguir en los medios masivos, o para preservar su empleo, ni que reciban ninguna orden "de arriba" para decir tal o cual cosa, o dejar de decirla. En ese sentido no hay nada que reprochar.
Pero son algo ilusos, ellos, nosotros y la mayor parte de la opinión pública: esos comunicadores están allí porque su pensamiento, sus perspectivas políticas y existenciales son afines a quienes les pagan los sueldos o reparten ganancias o favores en sus emprendimientos como socios. De lo contrario, no estarían más allí y otros tan hábiles, o carismáticos, o capaces como ellos vendrían a sustituirlos.
En todo caso, lo que sí se les podría reprochar es un conflicto de intereses: esos comunicadores no están en condiciones de informar o reflexionar en forma ecuánime sobre muchos y controvertidos temas porque sus socios, o sus empleadores, se sentirían amenazados.
Vamos a volver sobre el punto. Pero para ir haciendo boca, recomiendo el libro En pocas manos. Mapa de la concentración de los medios de comunicación en Uruguay de Gustavo Gómez, Facundo Franco, Fernando Gelves y Nicolás Thevenet.
Les dejo el link para descarga libre y completa del libro:
https://www.observacom.org/wp-content/uploads/2017/12/EnPocasManos_GG%c3%b3mez.pdf
Otra fuentes:
La reacción. Derecha e incorrección política en Uruguay de "Entre" y Ignacio de Boni, Gabriel Delacoste, Lucía Naser, Laura Ojeda, Diego León Pérez, Santiago Pérez Castillo, Habriela Sánchez. Montevideo: Estuario Editora. 2019. Entre es un espacio de cultura y política. Por más información: Entre.uy
The Communication of Ideas, ed. Lyman Bryson, pp. 95-118 de Paul Lazarsfeld y Robert Merton, Nueva York: Harper & Brothers, 1948. La versión española con introducción, notas y selección de textos de Heriberto Muraro, fue publicada por el Centro Editor de América Latina, Nº 52, Buenos Aires, 1978.
VOTANDO A CONCIENCIA NO SE PUEDE PERDER
Pertenecí toda mi vida a otras tradiciones partidarias, en general en saludables y fraternales minorías. El balotaje es otra cosa. Hoy es mucho más fácil elegir, como decía Alejandro Dolina: "hasta yo puedo darme cuenta". Yo voto al ingeniero Martínez y por eso no pretendo ni quiero ningún carnet del FA. Es la ética de la responsabilidad.
En el mundo tienden a enfrentarse dos grupos de visiones diferentes, con matices claro está dentro de cada bando. De un lado la perspectiva de distribuir, tratar de igualar el punto de partida, respetar el empoderamiento de las mujeres y las diferentes identidades de género, dar la mano al caído, a los niños, a los viejos, a los enfermos. En ese bando se trata de educar y curar a todos, reducir privilegios y estar en todas partes del lado de la paz, respetando la soberanía de cada nación.
Del otro lado está la nueva derecha en sus dos sabores: la variante grosera y criminal, de Bolsonaro, Juan Guaidó, Jeanine Añez y Donald Trump, o bien, la variante de la cara amable de los psicópatas estilo Mauricio Macri, Sebastián Piñera, Ivan Duque, Lenin Moreno. En ambas modalidades, ninguno logra explicar por qué si el capitalismo en el mundo es tan eficiente, se invaden países todos los días para asegurarse sus recursos naturales y se cometen los crímenes más horrendos contra poblaciones civiles, en América Latina, en Medio Oriente, en África. O por qué siempre que ellos gobiernan aumentan los pobres, cualquier sector social está más expuesto a ser humillado, se disparan las ejecuciones extrajudiciales y se beneficia una élite privilegiada.
En todo el mundo ambos bandos se enfrentan. En cada país donde se han enfrentado los modelos de sociedad, el candidato de la derecha será más "civilizado" y elegante, o será más obsceno y descarado. Será joven y emotivo como Lacalle Pou y estará respaldado por el ambiguo y oscuro Manini Rios, por ejemplo; o será escritor y documentalista como Carlos Mesa, o se parecerá al empresario golpista, y fundamentalista cristiano, Luis Fernando Camacho, ambos en Bolivia.
En cada país, su oponente progresista será más hábil o lo será menos, tendrá el carisma de un Andrés Manuel López Obrador, la elocuencia de Jean-Luc Melenchon o Pablo Iglesias, será gris y moderado como Scioli, o tendrá la capacidad del trabajo en el largo tiempo de un Evo Morales, que dio vuelta para bien la economía de Bolivia, hecho reconocido por el Banco Mundial, y en un par de días le masacraron decenas de sus seguidores y beneficiarios indígenas de sus políticas. Pero lo esencial que se opone es un esquema de sociedad diferente. El esquema progresista tiene defectos y tuvo fallas cada vez que se aplicó. Pero siempre mejoró la vida de sectores postergados de la población.
En cambio, el esquema de la derecha logró, en el mejor de los casos, aumentar el PBI nacional, pero no la distribución. Ese modelo supuestamente eficiente explota en crisis periódicas financieras y productivas. Los grupos de intereses beneficiarios de ese modelo lo apoyan y blindan con un capítulo de sus negocios llamado "medios de comunicación". Si aún no han ganado el gobierno, esos medios contribuyen a derrocar por la difamación sistemática a los gobiernos progresistas.
¿Dónde ponemos en este esquema a Rusia y China? Todos conocemos el refrán acerca de que hay que mirar lo que alguien hace y no lo que dice de sí mismo. Esas naciones son capitalistas. No debe engañarnos su discurso de apariencia progresista, aunque algunas tradiciones autoritarias de izquierda tiendan a reivindicar esas naciones. Aunque siempre se puede aprender algo bueno de otras culturas y naciones, Rusia y China no pueden constituirse en modelos de referencia dentro del esquema que proponemos para pensar este lado del mundo. Hay elementos claramente autoritarios en esas naciones y el control de los medios en ellos parece mucho más obvio que por estas latitudes. Sin embargo, por aquí todo es más perverso y, en el fondo, más neototalitario y eficaz: nos creemos sin ataduras. De este lado del mundo creemos que hay libertad de expresión pero no la hay: lo que predomina es la libertad de las empresas que dentro de sus negocios disponen de medios masivos.
Rusia y China, de todos modos, ofrecen la nada desdeñable virtud de compensar y equilibrar el poder de gran escala de los EE.UU, que tiende a apoyar las dictaduras más abominables del planeta: ayer promovía el Chile de Augusto Pinochet y hoy se asocia a la Arabia Saudí que descuartiza a un periodista como Jamal Khashoggi, o comete genocidio con su vecino Yemen. O recurre a Israel que extiende su territorio y avanza en Medio Oriente, aunque lo hace sobre la humillación y la muerte de miles de civiles palestinos. En Venezuela, EE.UU ha financiado atentados que van desde la destrucción de hospitales pediátricos al ataque desde helicópteros sobre edificios gubernamentales, o ha inducido la presión de los bancos para negar la compra de medicamentos, la confiscación de activos en el exterior de políticos del gobierno de Nicolás Maduro y probablemente esté detrás de los sicarios y mercenarios usados para aplicar técnicas como la quema de personas vivas por el pecado de ser o parecer chavistas. Cuando Venezuela se defiende en esta guerra, naturalmente ocurren cosas indeseables, como ocurren en todas las guerras. Pero es muy hipócrita llamar a Venezuela "dictadura" por ser un país que hasta ahora se defiende. Sobre la perversidad de los medios y cómo nos afectan ver nuestro posteo anterior: "El que paga la orquesta elige la partitura".
El modelo de la derecha, en cualquiera de sus variantes, se presenta como el adalidad de la "seguridad" (en una visión simplista de ésta), pero siempre la destruye profundamente: durante la dictadura en el Uruguay no había seguridad ninguna porque los usurpadores estaban en el poder, se violaba con impunidad en cuarteles y comisarías, y muchos empresarios se beneficiaban de ese sistema de robo y despojo autoritario. En el mundo, la reducción de homicidios está vinculada no a la mera reducción de la pobreza, o al tamaño del PBI, sino a la menor desigualdad (sea medida por el índice de Gini u otro indicador). Todos los asuntos sociales y de salud, como las adicciones, el embarazo adolescente, la movilidad social, la esperanza de vida, mejoran en países como Suecia, Noruega o Japón. Y empeoran en Colombia, Brasil y EE.UU.
Hay mil cosas que no me gustaron del FA y conductas puntuales rechazables de plano. Pero este domingo no quiero estar del lado de la mentira de la "meritocracia" que omite siempre el escándalo del desigual punto de partida. No quiero estar del lado de los que piensan perseguir criminales de abajo que es más fácil, pero no a los criminales de guante blanco que les dan las armas, las drogas y el apoyo logístico de financieras y estudios jurídicos. Por cada boca de droga que se destruye nacen diez, o más. Hay una demanda atrás, y un sistema eficaz que la sostiene. Colombia no puede con ese sistema, aunque asesina dirigentes campesinos y ex guerrilleros que dejaron las armas, todos los dias. EE.UU no puede con ese sistema, porque es el corazón de la demanda mundial de droga. En algún sentido, EE.UU usa la prohibición de las drogas para control geopolitico. Pero eso es otra historia.
Este domingo no quiero estar del lado de los que no saben explicar por qué si el mercado es tan eficiente como en tal o cual país, cómo es que esos países "exitosos" salen a matar y robar a otros, en Irak, en Afganistán, en Libia y ahora, en América Latina. No quiero estar al lado de neonazis, racistas, homófobos, escuadrones de la muerte, ni negacionistas del Holocausto judìo, o negacionistas del Holocausto palestino. Aunque se presenten con cara elegante y estribillos pegadizos. No quiero estar al lado de aquellos que ignoran, o no les importa, que los de ese modelo siempre van a la guerra. Y que luego, cuando la gente huye de la tragedia de la guerra en sus países de origen, olvidan que EE.UU la encarcela en jaulas o separa de sus niños y la civilizada Europa los deja morir en el mar.
No es un problema de personas, de sus errores y aciertos individuales, es un problema de cosmovisiones y prácticas sociales. Quiero estar del lado del Plan Ceibal, de los miles que fueron operados de la vista, del cambio de la matriz energética, del sistema de salud y el sistema de cuidados, de las jubilaciones y pensiones seguras y cada vez más dignas, de la reducción extraordinaria de la pobreza y de enfrentar el desafío de la marginalidad (que es más profundo que "sáquenlos de mi vista, no los quiero ver, no me importa qué hagan con ellos"). Quiero estar del lado de los que crearon 300.000 puestos de trabajo aunque se perdieron, con dolor, 50.000. ¿O la coalición multicolor piensa derogar la plusvalía?
En 1980, recuerdo al doctor Enrique Tarigo diciéndole en una infrecuente polémica de la TV al Coronel Bolentini, que es un error viejo como el mundo querer poner en una gran norma legal disposiciones que aspiran a evitar para siempre la subversión o anular mágicamente con sus enunciados juridicos la realidad del supuesto terrorismo. Hoy se habla con conceptos simplificados, de la "inseguridad", como ayer se hablaba de la "subversión" como el gran mal. Es una ingenuidad enfrentar esos males con una mayor punitividad y represión. No solo no se resuelven, como lo muestra la experiencia en el mundo y una gran bibliografía académica, todo se agrava y se llevan puestas muchas vidas inocentes al querer aplicar la letra de leyes autoritarias: se degrada la democracia.
"Yo tengo muy buenos amigos", decía Enrique Tarigo en 1980 al militar con el cual discutía y al abogado Viana Reyes, partidarios del gobierno dictatorial y de su proyecto de reforma constitucional, "pero a ninguno de esos buenos amigos yo les daría un cheque en blanco" (cito de memoria esas palabras). También yo tengo muy buenos amigos en la coalición multicolor, amigos de verdad, colorados, blancos e independientes. Y respeto muchisimo a personas conocidas o allegadas y vinculadas a Cabildo Abierto. Pero jamás les daría, ni a mis amigos, ni a quienes mis amigos apoyan, el cheque en blanco de una ley de emergencia de texto insinuado pero desconocido.
Y mucho menos, jamás les regalaría el cheque en blanco que puede conducir a la lesión o muerte de inocentes y la pérdida republicana que significan las cuatro propuestas inconstitucionales, puestas a texto expreso en el "Compromiso por el pais" . En la página 8, en la última línea, con la excusa de combatir la corrupción:
* El “enriquecimiento ilícito”, que invierte la carga de la prueba y viola la presunción de inocencia.
* La figura del “arrepentido” que en la práctica ha llevado a calumniar inocentes para eludir la prisión.
* La “extinción de dominio“, que se apropia de bienes del acusado antes de concluir el proceso penal.
Tampoco les daría a mis amigos, y mucho menos a quienes mis amigos apoyan, este otro cheque en blanco en la página 20:
* El gatillo fácil y la exoneración de responsabilidades penales para las "fuerzas del orden": “Introducir la presunción simple de legítima defensa a favor de los funcionarios policiales, cuerpo de Prefectura Nacional Naval y Policía Aérea, y personal militar”. Esa frase es similar al decreto de Jeanine Añez en Bolivia y a la "doctrina Chocobar" de Macri, que llevó a matar por la espalda a jóvenes inocentes.
Hay que ver mucho más lejos y arriba, que la disputa entre el ingeniero Martínez y el joven Lacalle Pou. Con la atención puesta en el mundo se da mayor contexto a la decisión. Al votar con esa conciencia nunca se puede perder.
lunes, 21 de octubre de 2019
LA REFORMA NO ES LA FORMA, NI EL CONTENIDO
El hogar es un sagrado inviolable. La reforma lo avasalla. Por eso está bueno prevenir, como sugiere el dibujo de la metralleta de pinceles y plantas.
Pero en lo inmediato, la droga se combate empezando por averiguar su trazabilidad: de dónde viene y quiénes facilitan las armas para defender ese negocio.
Uno. De dónde viene la droga
Si no querés que se venda droga en una casa de familia explora la trazabilidad de por dónde viene, hacia dónde va y qué deja por acá.
Por ejemplo, el cargamento de cocaína en Alemania lo puso el hijo de una familia tradicional de bodegueros (1). Los impulsores de la reforma podrían averiguar algo más con gente como él. Pero si la reforma se aprueba nunca van a tocar a ese sector social. Con esos hogares no se van a meter.
¿De dónde viene la droga que venden las bocas? Si no investigas eso y preferís poner en riesgo todos los hogares, es raro ¿no?
Estudios jurídicos de prestigio le dibujan las inversiones a los narcos. Pero, los impulsores de la reforma nunca se molestarán en averiguar los estudios y los profesionales aludidos en los Panama Paper's.
El banco HSBC, que tiene sucursales en Uruguay, fue denunciado por cubrir actividades ilícitas y pagó las multas correspondientes, según detalla un episodio de la serie documental Dirty Money de Netflix.
Pero los impulsores de la reforma no ven documentales ni leen formidables libros sobre el tema como Narcos en el Uruguay de Antonio Ladra.
Dos. De dónde vienen las armas
Si no querés que prosperen las bocas y las bandas de narcos, debes averiguar de dónde provienen las armas que portan ilegalmente. Muchos policías han sido procesados por tráfico de armas (2). Ha habido varios ataques a cuarteles para robar armas (3). Hay policías que ingresan armas a las cárceles (4).
Hasta el diario El Pais informa con varias notas que allì hay un problema: se trafican armas al Brasil y personal policial suele estar involucrado en ello (5).
¿Dónde están los delincuentes que ensucian el uniforme? El Ministerio del Interior suele sumariar decenas (6), pero los que impulsan la reforma "Vivir sin miedo" suelen atacar al titular de esa cartera.
¿De qué lado están?
¿No sería más razonable investigar primero a los policías y militares corruptos, a algunos de los grandes bancos internacionales y a algunos de los prestigiosos estudios jurídicos del Uruguay?
Y habría que hacerlo antes de que una bota militar pise hogares de los uruguayos, donde van a pagar los justos y no van a aparecer los verdaderos pecadores que arman todo el sistema.
Referencias:
NO TE HAGAS EL GUAPO CON LOS MÁS CHICOS
Algunos uruguayos han decidido apoyar una reforma que va a meter en cualquier hogar sospechoso la violencia para la cual el militar fue entrenado. Y por cada boca de droga que se cierre van a pagar muchos inocentes.
Ellos creen que es más fácil hacer eso que enfrentar a los bancos que han lavado dinero de los narcos o a los estudios jurìdicos que les dibujan las inversiones o a los policías que les facilitan las armas al crimen organizado.
¿Por qué no hablan de "mano dura" con ellos?
Con los grandes no se meten. Se hacen los guapos con los más chicos.
Si querés combatir a los narcos y a otros delitos, cortáles la canilla, averigua la trazabilidad de las drogas y las armas. Y celebrá cuando se sumarian y apartan policías corruptos.
Las cifras de la violencia contra los niños son un buen predictor de qué tipo de personas creen que con "la mano dura" se resuelven los problemas.
Yo también quiero "mano dura", pero con los bancos y los estudios jurídicos que dicen ignorar qué hacen sus clientes. Yo también quiero "mano dura", pero con aquellos funcionarios que ensucian su uniforme facilitando armas a los delincuentes fuera y dentro de las cárceles.
Con los pobres y con los niños no te hagas el guapo.
¿VIVIR SIN MIEDO?, QUIZÁS; ¿SIN PELIGROS?, IMPOSIBLE
El Uruguay ya es mucho más represivo y de "mano dura" de lo que estamos dispuestos a admitir. Por eso comparto a continuación uno de los mejores textos que se han escrito en contra de la Reforma "Vivir sin miedo". Pertenece a Gabriel Pereyra. Ver el artículo completo:
El sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman (1925-2017) escribió en su obra Miedo líquido: “El miedo es más temible cuando es difuso, disperso, poco claro; cuando flota libre, sin vínculos, sin anclas, sin hogar ni causa nítidos; cuando nos ronda sin ton ni son; cuando la amenaza a la que deberíamos temer puede ser entrevista en todas partes, pero resulta imposible de ver en ningún lugar concreto. Miedo es el nombre que damos a nuestra incertidumbre: a nuestra ignorancia con respecto a la amenaza y a lo que hay que hacer —a lo que puede y no puede hacerse— para detenerla en seco, o para combatirla, si pararla es algo que está ya más allá de nuestro alcance”.
Miedo es a lo que apela la campaña de reforma constitucional lanzada por el senador blanco Jorge Larrañaga para modificar aspectos vinculados a la seguridad pública y que, si bien la rechaza buena parte de los candidatos presidenciales, tiene alto apoyo ciudadano, si creemos lo que dicen las encuestas.
La propuesta es una desprolijidad jurídica, una suma de cosas que ya existen y, lo peor, una señal de que estamos dispuestos a echar mano a cualquier medida para, presuntamente, “vivir sin miedo”, aunque termine siendo una señal de debilidad ante la delincuencia.
Antes de repasar algunas normas que propone la reforma: abundan los penalistas y constitucionalistas que desaconsejan aplicar la política criminal por la vía de legislar a través de la Constitución.
¿Allanamiento nocturno? Hoy se puede allanar de noche todo local, salvo el hogar. Es una protección constitucional por si hoy o mañana llega al poder una fuerza autoritaria que hace uso y abuso del irrumpir en ese “sagrado inviolable” que es el hogar. Sería una señal más de que la delincuencia nos hace ceder derechos en aras de una supuesta mayor seguridad.
La reforma estipula la prisión permanente revisable. La cadena perpetua. El Código Penal fija la máxima pena en 30 años más 15 de seguridad. ¡Cuarenta y cinco años! Lo que ocurre aquí es que los jueces aplican esta norma en casos muy excepcionales. O sea, como los jueces no penan a ciertos delincuentes con la severidad que los impulsores de la reforma quieren, entonces, cambiemos la Carta Magna. Vamos a toquetear la Constitución para incorporar una medida que nada indica que los jueces la vayan aplicar.
¿Crear una guardia nacional integrada por militares? Ya existe y se llama Guardia Republicana. ¿Por qué razón crear una nueva repartición que los militares seguramente asumirán con poca emoción ya que nunca les gustó ser “reducidos” a policías? Además, nos encanta crear nuevas oficinas públicas mientras gritamos “¡achiquen el Estado!”.
Si todas estas medidas se aplicaran ¿realmente alguien piensa que a quien hoy vive con miedo se le iría el temor? Les tiro algunos datos que pueden ayudar a ordenar los miedos: si tememos a la muerte violenta a manos de otros, habrá que pedirle a la nueva fuerza policial que vigile, no a los extraños, sean estos rapiñeros o no, sino a nuestros familiares, amigos y conocidos porque, según la estadística, entre estos estarán los responsables si es que morimos en un homicidio. Si vamos a tener miedo a una muerte violenta, los rapiñeros son 10 veces menos peligrosos que los autos y motos en los que circulamos nosotros y nuestras familias.
En materia de muertes violentas, no sé qué podrán hacer las fuerzas de elite y las penas enormes ante la imagen que cada mañana vemos ante el espejo: somos nuestro peor enemigo, con alrededor de 750 suicidios al año. Miedo. Miedo a que nuestros hijos no regresen por la noche, miedo al dolor, a la enfermedad, al hambre, a la pobreza, miedo a esos padres que te rompen los brazos a pesar de que sos un nenito, miedo a tu marido que te muele a golpes cada noche, miedo a la oscuridad, a las alturas, a nuestros fantasmas internos.
¿Quieren vivir sin miedos? Quizás lo logren, lo que no lograrán es aventar el peligro. Escribió Bauman: “Nuestra certeza busca y centra nuestros intentos de ser precavidos en los peligros visibles, conocidos y cercanos que pueden preverse y cuya probabilidad puede ser computada, aun cuando los peligros que resultan, con mucho, más imponentes y temibles son precisamente aquellos que son imposibles o terriblemente difíciles de predecir: es decir, los imprevistos y, con toda probabilidad, impredecibles”.
Fuente: "¿Vivir sin miedo?, quizás; ¿sin peligros?, imposible" de Gabriel Pereyra, en BÚSQUEDA Nº2042 - 17 al 23 de Octubre de 2019. http://www.busqueda.com.uy/…/vivir-sin-miedo-quizas-sin-pel…
lunes, 30 de septiembre de 2019
SE HA PERDIDO AQUELLO
Maestro: entre el Uruguay descascarado y la grúa de la esperanza, usted expresó lo mejor de nosotros. Una disciplina, un espíritu de grupo contagió a todos, una energía contra todos los miedos. Bastaba cruzarse ante cualquiera con una bufanda celeste u otra seña similar, para sonreir enseguida entre desconocidos.
Maestro, se ha perdido aquello. Van a hacer 10 años del Mundial de Sudáfrica. ¿Y se acuerda de la gloriosa Copa América que vino al ratito?
Hoy existe una grieta que no viene de arriba. Viene de un costado, de gente poderosa que perdura siempre más allá de los gobiernos. Una grieta que viene de los que odian a los pobres. De los que han logrado que incluso los pobres se odien entre sí.
De los medios grandes que hablan de todo, menos de sí mismos. De los que disponen de espacios para repetir mil veces las mismas mentiras.
De los que hablan de la "bonanza" desaprovechada. No hubo "bonanza". Se evitó con prudencia el tsunami financiero. La fiesta se terminó en el mundo desde el 2008 y partió aguas. Alcanza con mirar la CNN para enterarse. Y después firman compromisos contra las fake news....
Pero usted no tiene nada que ver con eso Maestro. Las grúas de la construcción siguen. Pero si los señores del odio, el odio elegante de los grandes medios, el odio grosero de los trols en las redes... Si ese odio llega a perder, le juro Maestro que voy a gritar el gol igual que usted, como si estuviese llorando.
sábado, 31 de agosto de 2019
LA FLECHA Y LA BICICLETA
El corazón puede ser lúcido también. No se anda por ahí, al azar. Tus pies te guían, no solo es cuestión de cabeza. Hay que poner el cuerpo entero. Y una parte de la felicidad siempre es un poco a contramano. Esa flecha pulcra sobre la cabeza pueden ser los medios. Enterate qué querrían de ti pero no les hagas caso. Son también una opinión.
(Agosto de 2019, en mi barrio, volviendo de la FIC)
Nota: "¡No, no voy por ahí, voy por donde me llevan mis propios pasos!" dice el texto de José Régio junto al colorido mural de Fulviet 78 RootStudio de la niña en bicicleta
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